La Voz de Galicia

Pánico en el túnel de Os Valos

Vigo

Diego Pérez vigo

Crónica | La avería inexplicada de una locomotora Los 151 pasajeros del Talgo Vigo-Madrid sufrieron ayer el susto de sus vidas: el humo se coló en los vagones cuando quedaron atrapados en un paso subterráneo

19 Aug 2003. Actualizado a las 07:00 h.

?os menos veinte de la tarde. Carmen Varela, embarazada de siete meses, empezó a maldecir su suerte. Debido a su estado, viaja en tren a Madrid en vez de hacerlo en avión. Había salido de la estación de Vigo hacía sólo un cuarto de hora, junto a otros 150 pasajeros, y ya estaban parados en medio de un túnel. Fue entonces cuando empezó a cundir el pánico. La escena no era para menos. En el primero de los dos pasos subterréneos de la zona de Louredo, en Os Valos, se prudujo un avería de la locomotora. En los vagones traseros del Talgo empezó a salir humo. Procedía de las conducciones del aire acondicionado. Las mujeres fueron las primeras en protagonizar escenas de nerviosismo. Se oyeron gritos y la gente empezó a correr hacia los vagones de la parte delantera. Carmen, que iba en el penúltimo, echó en falta algún tipo de asistencia o explicación. Llegó a temerse lo peor. «¿Hay un incendio?», era lo único que acertaban a decir algunos pasajeros acongojados. Fueron quince minutos detenidos. Algunos quizá los recuerden como los quince minutos más largos de su vida. Afortunadamente el tren empezó a moverse. Pero hete aquí que no lo hizo como debiera. La máquina retrocedía hacia la estación de Rendela. Evacuación Cinco kilómetros desandados después, se produjo una rápida evacuación de los pasajeros. Improvisada y casi voluntaria. No había asistencia médica ni apareció ningún responsable de la compañía ferroviaria para dar explicaciones. Un grupo de operarios se afanó en la reparación de la locomotora. Al cierre de esta edición, un portavoz oficial de Renfe aseguró: «Desconocemos los motivos de la avería; es una locomotora de gasoil y, al estar dentro de un túnel, el humo de los motores se coló por la tubería del aire acondicionado». La compañía sostiene que «en ningún momento se produjo un incendio, ni siquiera un conato». De ser cierto, todo se había quedado en un simple y desagradable susto. Retraso Arreglada la situación, los pasajeros volvieron al tren y éste partió hacia la capital. Algunos llegaron a hablar entre dientes de poner una denuncia. Otros estarían ojo avizor con la posibilidad de recuperar dinero. Los 151 usuarios de Vigo se juntaron en Ourense con otros 201 procedentes de A Coruña y ajenos a todo lo ocurrido. Juntos, a la altura de Puebla de Sanabria, acumulaban ya un retraso de noventa minutos. Para Carmen, que optó por relajarse con una siesta, eso ya era lo de menos.


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