El PP ve mucho pescado sin vender
Vigo
Corina Porro da los penúltimos coletazos de la campaña en el mercado de Bouzas, donde no hay ni rastro del chapapote con que «BNG y PSOE esconden su mala gestión»
22 May 2003. Actualizado a las 07:00 h.
«Dadme un punto de apoyo y levantaré el mundo», dijo Arquímedes. Corina también lo piensa, porque ha recuperado la fuerza y la sonrisa tras la visita del presidente Aznar. Ya el mismo Arquímedes soltó aquello de que todo cuerpo sumergido en un líquido experimenta un empuje hacia arriba, lo cual explicaría que el PP suba en intención de voto pasado lo del chapapote. Si es cierto que sube. La candidata está convencida de que sí. Ayer por la mañana, en el mercado de Bouzas, agarró una pieza de cuidado y explicó: «Algunos se creen que ya está, pero aquí todavía queda mucho pescado por vender». Traducción del mensaje: que Ventura y Lois se confíen, que yo sigo a la caza de los miles de indecisos hasta la victoria final. Porro, como estaba en su barrio, además de repartir papeletas y mecheros también aprovechó para comprar unos rapantes y unos mejillones. Tenían una pinta fantástica o, como diría el ministro Trillo, esplendorosa. Ni rastro del chapapote ese que, según la aspirante a alcaldesa, utilizan «BNG y PSOE para esconder su mala gestión». La escopeta apunta a Castrillo. Acusa al nacionalista por decir que desea aplicar una «política continuista». Aviados estaríamos los vigueses, piensa la dirigente popular. «Lo que necesitamos es precisamente lo contrario, cambiar un modelo de gestión municipal que está basado en el bolsillo de los ciudadanos», dispara. Y vuelve a cargar. Resulta que Pérez Mariño aprovechó un debate para soltarle que Vigo está a la cola de España en centros de día para mayores de 65 años, a la vez que le preguntaba si si no tenía algo que ver como ex conselleira. Nuevos tiros de Corina Porro en respuesta al candidato socialista: que ella recuerde, la concejalía de Servicios Sociais la ha llevado precisamente el PSOE. El Partido Popular está convencido de que las promesas de su campaña van a calar en parte del electorado. Sobre todo dos: la basura y la autovía. «Sólo con que suprimamos los 600 millones de pesetas que se han gastado a mayores en propaganda el PSOE y el BNG, ya pagamos la mitad del recibo de la basura», dice Porro. A estas alturas, está claro que más de uno debe romper los clichés: mujer, rubia, dulce, risueña... Sí, pero también ha ganado en agresividad. Corina sigue ocupando la agenda con visitas a colectivos sociales (ayer tocó la asociación de minusválidos psíquicos Aspanaex), pero no es la misma que antaño. Es muy probable que Maite Fernández, el Prestige y las zancadillas de algunos patas negras del PP vigués le hayan hecho perder ingenuidad. Le han inyectado dosis de garra desconocidas hasta la fecha. Y no es mala cosa teniendo en cuenta que quizá el papel que le espera es el de jefa de la oposición. «Piensa dónde estábamos cuando empezó la carrera electoral, tan abajo en moral y expectativas», le decía ayer un miembro de la lista a otro en el mismo mercado de Bouzas. Y suspiraban por unos días más de campaña. Y echaban las cuentas de la lechera sumando a Soto: 11+3 o bien 12+2.