De rodillas en el paraíso
Vigo
La mancha pasa a seis millas de las islas, los bomberos catalanes lo ven «fotut», las playas están más limpias y las rocas se convierten en carbón en vísperas de Reyes
16 Dec 2002. Actualizado a las 06:00 h.
Si el domingo fue de resurrección, ya que el tiempo permitió a los voluntarios regresar a las islas, el lunes ha sido de penitencia. A estas alturas, en Cíes ya no cabe más que arrodillarse. Por dos motivos: para limpiar y para rezar. Para rascar las rocas y para pedirle al dios Eolo que respete este paraíso y aleje las manchas. La tercera marea de chapapote pasó a seis millas de las islas. Tira para el norte. Pero por si acaso los buzos de la Armada han empezado a colocar barreras oceánicas en Cabo Bicos, al sur de la isla Sur. Los de Parques Nacionales esperan que sirva para desviar el fuel que pueda entrar por Baiona.
Mejor Cientos de personas siguen luchando en la playa de Cantareira. Los 150 bomberos de la Generalitat de Cataluña dieron una lección épica. «¿Cómo lo ves?», le preguntamos a Remy Rondeau. «Fotut», nos dijo cubierto de fuel hasta las cejas. Es de un pueblito marinero llamado Arenys de Mar. Vinieron de forma voluntaria y se marcharon en autobús por la noche para entrar en el chollo por la mañana. También hay 75 infantes de Marina partiéndose el pecho en esa cala, que ya está bastante mejor. No todos los soldados estudian las olas ni dan paseos en helicóptero a los periodistas a cambio de publirreportajes. El teniente José Manuel Rodríguez Robles se ha familiarizado con el lugar y tiene a su cargo a un puñado de chavales «con buen espíritu». El coronel Luis Camaño resume la situación: «Tras ocho días en las islas, mi impresión es que la cosa ha mejorado bastante, aunque todavía quede mucho trabajo por hacer».
Excursión El militar lleva razón. Rodas y Figueiras tienen mejor aspecto. Los 130 voluntarios del Concello de Vigo se dedican a coger bolitas por la arena. Algunos se frustran, como si vinieran de excursión al gran chapapote. Alguien tiene que hacer los trabajos menos vistosos. Como rascar en las rocas. Son carbón en vísperas de Reyes. Decenas de voluntarios y militares están por O Bufardo y Cantareira con raspetas . ¡Qué estampa! Dos alemanes de una empresa petrolífera han traído un artilugio para bombear el fuel. Se agradece el detalle de los teutones, aunque ignoran que en las Cíes no hay aguas tranquilas, como no sean las del Lago dos Nenos. Ahí, los corchos atados que pusieron los profesores de la facultad de Ciencias del Mar ya están absolutamente impregnados. Una bióloga teme que todo lo que hay por debajo, a estas horas, ya esté muerto. Como otro arao que descubrimos en Rodas recubierto de arena. Triste.
Las barreras de Capitanía Marítima yacen en las rocas, estrelladas. El sargento Santiago Arenas, de la Policía Local, se ha calado hasta los huesos para quitarlas con un grupo de voluntarios y militares. Estos días hace frío. ¿Cómo lo pasarán esos hippies que se dedican a coger conchas? Si son los que querían matar los Siniestro Total en los ochenta, duran de carallo . Ni el chapapote ni los años pasan por ellos. María José, que venía de Madrid y le rogó al Concello una plaza en el barco para ir a limpiar, se les ha añadido. Manda truco, que dirían los concejales Uxío González y Santiago Domínguez.
Mañana, ¿soplará de oeste para aterrorizar a Galicia? Tic-tac, tic-tac, tic-tac...