La Voz de Galicia

El mundo de la cultura recuerda la vitalidad y la alegría de Dulce Chacón

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La autora falleció a causa de una enfermedad irreversible, diagnosticada hace pocas semanas «Su muerte ha sido un mazazo», declaró José Saramago, amigo personal de la escritora

04 Dec 2003. Actualizado a las 06:00 h.

La muerte le sorprendió en plen éxito de público y crítica. Dulce Chacón, de 49 años, falleció en la noche de ayer en Madrid, cuando disfrutaba del reconocimiento de los dos últimos títulos de una sólida trayectoria literaria: Cielos de barro , novela con la que ganó el premio Azorín en el 2000, y La voz dormida , el testimonio de las mujeres represaliadas y maltratadas durante el franquismo. Dulce Chacón no pudo con una enfermedad irreversible de rápida y fatídica evolución, y que le había sido diagnosticada hace pocas semanas. Su muerte, por inesperada y por sentida, conmovió al mundo de la cultura española. Julio Llamazares, amigo personal de la escritora -fue él quien le sugirió el título Cielos de barro -, permaneció a su lado en las últimas horas. «Siempre que la vi durante este último mes sonreía y esa reacción, de tanto valor, de tanta entereza, me sobrecogió profundamente porque ella sabía que iba a morirse, estaba condenada a morir rápidamente, y esa situación, que a algunos les hubiera llevado al suicidio, a ella le dio valor», declaró. El dolor de Saramago «Siento dolor y rabia a la vez. Su muerte ha sido un mazazo», se lamentó el premio Nobel José Saramago. «Nos decía que era su alegría lo que debía quedar», recordó el editor y también escritor Juan Cruz. El alcalde de su localidad natal, Zafra, además de representantes de la Junta de Extremadura y del Ministerio de Cultura, expresaron su pesar por el fallecimiento de la autora. Desde Galicia también se oyeron voces que se sumaron al luto por Chacón. Manuel Rivas, que confesó no estar con ánimos para «despedidas», según declaró a Efe, destacó el compromiso vital y literario de la autora, involucrada en causas como la protesta contra la guerra de Irak y Nunca Máis. Por su parte, Suso de Toro compartió su impresión de que para Dulce Chacón la literatura era «su modo natural, casi inocente e infantil, de vivir, sentir y estar».


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