¿Quiere Francia circos con animales?
Sociedad
Macron creará una comisión para mediar entre las empresas del sector y las ciudades después de que más de sesenta hayan vetado este tipo de espectáculos
23 Oct 2017. Actualizado a las 05:00 h.
Francia podría poner punto y final a los elefantes sobre taburetes y a los tigres saltando por aros. En el país vecino, el debate sobre el uso de animales en los circos ha llegado a tal punto que Emmanuel Macron se ha visto obligado a intervenir. Por un lado, las asociaciones animalistas, que han logrado que más de 60 ciudades firmen ordenanzas municipales para prohibir los circos con animales. Por otro, los grandes circos tradicionales del país, que luchan por sobrevivir en un mundo del entretenimiento cada vez más concienciado con la causa animal.
Pese a que la mayoría de municipios de Francia no ha desterrado los circos con ordenanzas, la instalación es cada vez más difícil. «Encuentran pretextos para negarse, como afirmar que no hay terrenos dispones», explicó Franck Schrafstetter, presidente de la oenegé Code Animal. Según el productor de espectáculos circenses Thierry Granet, el número de municipios que ya no aceptan circos está muy subestimado, ya que «reciben un 90 % de rechazos cuando hacen una petición de instalación».
En el resto del mundo, 27 países han prohibido completamente los circos con animales, como Bélgica, Grecia, Austria o Suecia, y otros 16 parcialmente, entre ellos Alemania, Australia y Canadá. En Galicia, la Lei de Benestar Animal aprobada el pasado mes de septiembre prohíbe el empleo de animales salvajes en los circos, lo que ha motivado que la Asociación Circos Reunidos, que agrupa a 16 empresas del sector, se hayan planteado denunciar la norma ante el Tribunal Constitucional.
Ante un futuro cada vez más negro, la mayoría de circos franceses tradicionales (se estima que hay entre 150 y 250) se han reunido en un Colectivo de circos para hacer llegar a Macron su «exasperación». Otros han decidido adaptarse. El gigante circense galo Joseph-André Bouglione, decidió en junio abandonar los espectáculos con animales ya que «la gente decía al final de cada función que lres producía un malestar moral».
Macron creará por decreto en los próximos días una comisión para organizar una concertación entre los circos, los ministerios responsables y los alcaldes. No obstante, Nicolas Hulot, ministro de la Transición ecológica y conocido activista medioambiental, ya ha escogido un bando y no es el de los circenses. «No estoy a favor de la cautividad de los animales, ni favorable a la idea de que se haga un espectáculo con esta actividad», declaró el pasado agosto. «La ley nos permite tener animales, que tratamos bien» respondió Gilbert Edelstein, director del circo Piner. «Contamos con continuar mientras el público acepte nuestros espectáculos», insistió.