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Javier Limón, marido de Teresa Romero: «Rechacé que el consejero de Sanidad me visitase»

Sociedad

La Voz Redacción

Ha agradecido al equipo médico los cuidados a su mujer y pide respeto para «volver a nuestra vida». SIGUE AQUÍ TODA LA INFORMACIÓN

27 Oct 2014. Actualizado a las 21:01 h.

Javier Limón, el marido de Teresa Romero la auxiliar de enfermería que superó el ébola, acompañado de su abogado, ha ofrecido una rueda de prensa tras salir esta mañana del hospital Carlos III de Madrid, donde ha permanecido 21 días ingresado.

Visiblemente nervioso, Javier Limón, comenzó su declaración agradeciendo el apoyo recibido en estas últimas semanas y a continuación leyó un comunicado para «no olvidar nada».

«Gracias por la cobertura en la enfermedad de Tere y en la mía propia», empezó su declaración, «sin los medios de comunicación este asunto que ha sido maltratado por los políticos hubiera pasado desapercibido». «Gracias a todos los que nos han apoyado, a todo el personal sanitario, héroes desconocidos, porque gracias a su abnegación y profesionalidad, incluso a poner en riesgo su propia vida», siguió. «Creo en la sanidad, hecha por personas, la sanidad española es una de las mejores del mundo gracias a los que trabajan en ella. El caso de Tere va a ser único en el mundo y gracias a ellos se escribirá esta historia», afirmó.

El marido de Teresa Romero dijo que «esta es una historia plagada de errores, desaciertos y de falta de control político» y cargó una vez más contra la gestión del consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Javier Rodríguez, y insistió en que «queremos que se depuren responsabilidades» refiriéndose a la «doble falta de respeto, personal y profesional» que cometió el consejero de Sanidad en sus polémicas declaraciones tras el ingreso de Teresa Romero infectada de ébola. «Es hora de exigir responsabilidades y limpiar la imagen de Tere. Nunca ha sido culpable, solo de cumplir su deber. Nadie comprobó que salió mal y esto pudo llevarla a la muerte», sentenció. «No quise que Javier Rodríguez me visitase», explicó, cuando le preguntaron si alguien había ido a visitarle durante su estancia en el hospital.

Javier Limón tuvo un emocionado recuerdo para la hermana Paciencia Melgar, cuyo plasma sirvió para ayudar en la curación de Teresa, «si me esta viendo, sepa que Tere está deseando salir para darle un abrazo». Explicó que aún no se habían emprendido acciones legales como anunció hace unos días. También tuvo un recuerdo para los miles de enfermos que ya han fallecido en África y insistió en que el ébola «solo nos ha preocupado cuando ha llegado a Europa». «Que se estudie y se encuentre pronto una vacuna», deseó.

Asímismo quiso agradecer todo el apoyo recibido a través de cartas, teléfono, redes sociales y medios de comunicación. Y para Teresa Romero, su portavoz hasta el viernes pasado, «porque ha sido nuestra voz fuera del hospital». «Hoy es día de agradecer», continuó y siguió mostrando su gratitud al equipo médico, desde los médicos a las limpiadoras de los hospitales de Alcorcón y Carlos III. «Sin sus inmensas dosis de cariño no hubiese sido posible salvar la vida de Tere. A ellos les agradezco que me hayan devuelto a mi mujer y que podamos hablar de un futuro juntos», añadió. «Gracias a mis vecinos por todo lo que han tenido que soportar, el pánico y la desinformación,... Ellos saben que nosotros no somos gente a la que le guste el jaleo», reiteró. Y tuvo unas palabras para sus familias «la de Tere y la mía, que han vivido con el corazón en un puño porque no podían visitarnos».

Javier Limón afirmó que ahora lo único que desea el matrimonio es «volver a nuestra vida normal» y explicó que aún no saben cuando podrán regresar a su casa. «Me han dicho que la van a desinfectar», dijo. También pidió respeto para poder recuperarse.

El marido de Teresa Romero recordó también la polémica muerte de su perro Excalibur. «Han matado a nuestro perro y a mi mujer casi la matan». «Tengo un recuerdo inolvidable para nuestro perro Excalibur, considerado familiarmente como el hijo que nunca tuvimos», explicó. Y agradeció de nuevo a todos los que le ayudaron en la causa de Excalibur, «como hemos visto en EE. UU. su muerte no era necesaria, ni siquiera se comprobó si estaba infectado.


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