La docencia
Selectividad
07 Feb 2014. Actualizado a las 07:00 h.
Todos hemos tenido un maestro con el que iríamos al fin del mundo, que nos hizo amar una asignatura, ya fuera la historia o las matemáticas, hasta el punto de pensar en dedicar nuestra vida al estudio. Todos hemos tenido también un profesor que nos hizo odiar su materia, bien porque nos mataba de aburrimiento o porque nos exigía más de lo que podíamos dar. Del inestable equilibrio entre estos dos tipos de docentes salen carreras brillantes o la mayor de las ignorancias.
En la Costa da Morte, como en todas partes y en todas las profesiones, hay maestros que se entregan y otros que solo cubren el expediente o no llegan ni a eso. Si en cualquier oficio es malo trabajar con desgana, cuando se trata de enseñar, las consecuencias de la labor mal hecha pueden ser catastróficas, porque el material con el que trabajan los enseñantes es extremadamente frágil.
En la comarca solo van a selectividad en la primera convocatoria la mitad de los alumnos que cursan segundo de bachillerato. Quizá esa sea la media gallega, pero es bien triste que no se haga un esfuerzo decidido por aumentar el porcentaje.
Este año hay unos contratos-programa, nuevas actividades con las que los docentes quieren incentivar a los estudiantes para que mejoren su rendimiento o simplemente no abandonen. Es fundamental que nada de lo propuesto se quede en el papel porque la ganancia, si la hay, será mucha.