La Voz de Galicia

Mucha fiesta, menos para el tráfico

Santiago

J. Gómez

Aunque de numerosos colegios de fuera acudieron en autobuses, circular por el centro fue difícil, y aparcar casi imposible al estar a tope varios estacionamientos

22 Jan 2010. Actualizado a las 02:00 h.

Las previsiones de que la manifestación convocada contra el decreto de plurilingüismo de la Xunta alteraría la vida de la ciudad se cumplieron. Desde antes de mediodía se cortaron calles en el entorno de la Alameda, por la masiva presencia de manifestantes. Varios estacionamientos estuvieron completos, lo que hacía casi imposible encontrar una plaza. El desarrollo de la marcha fue lento, debido a la elevada participación: cuando estaba casi lleno el Obradoiro, la cola de la manifestación aún estaba en la praza de Galicia.

Numerosos visitantes acudieron desde diferentes puntos del país en autobuses. En ellos venían sobre todo docentes, y menos alumnado. En algunos lugares, como en Valdeorras, salieron a las 8.00 de la mañana e hicieron un pequeño descanso en el trayecto para llegar puntuales. También desde la Mariña lucense madrugaron. En la explanada de Salgueiriños se estacionaron numerosos autobuses, la mayor cifra en los días que han transcurrido de año jacobeo.

Fue una movilización con un ambiente de reivindicación muy festivo, a lo que contribuyó la presencia de gaitas y otros instrumentos, y con muchas actitudes de optimismo y buen humor entre quienes participaban. Además de docentes y discentes, se sumaron numerosos padres y madres, algunos se veían acompañados de sus hijos/as El buen tiempo contribuyó al éxito de la marcha, pues la lluvia respetó todo su trayecto y solo unas pocas gotas cayeron cuando estaba a punto de deshacerse. Tampoco faltó la solidaridad, cuando públicamente se pidió que lo que la Xunta recaude por los descuentos al profesorado que faltó a clase se envíe para ayuda a Haití.

Al finalizar se veían varios grupos por las calles de la zona monumental, que buscaban un lugar para comer. Se les identificaba fácilmente, pues muchos portaban pegatinas alusivas a los lemas de la movilización, sobre todo el de Queremos galego . Fue una buena jornada para muchos establecimientos hosteleros y de servicios; y por la tarde parte de quienes acudieron a reclamar mayor presencia del idioma gallego en las aulas también se hicieron notar en las rebajas.

Circular en coche a primera hora de la tarde volvía a ser una alternativa pésima: grandes colas en Rosalía de Castro, a la altura de San Caetano y salida hacia San Lázaro y otras zonas de la ciudad.

La jornada pésima para el tráfico continuó por la tarde y la lluvia contribuyó a empeorarla. Los problemas habituales de un jueves normal se intensificaron con los más rezagados en irse, y pasadas las 19.30 horas circular aún era muy difícil, sobre todo por Galeras, Xoán Carlos I, Rosalía de Castro, avenida de Lugo dirección Hórreo, y de Hórreo hacia Pontepedriña.


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