La Voz de Galicia

El ocaso del sector naval en la ría

Pontevedra

nieves d. amil pontevedra / la voz

Pasó de ser pionera en construcción naval a tener solo un nuevo barco en proyecto

12 Feb 2012. Actualizado a las 07:00 h.

«El naval nunca tuvo años boyantes, siempre fue trabajar, trabajar y trabajar». Con esta frase resume Rafael Prieto, el que fue gerente de Factoría Naval entre 1976 y 2009, el secreto del sector en la ría de Pontevedra. Profundizando un poco más, reconoce que entre 1985 y 2000 fueron los mejores años de un naval que se ha diluido entre estrategias europeas, la competencia asiática y unas gestiones irregulares.

La ría ha pasado de ser un referente en la carpintería de ribera -Factoría empezó así en 1945- a perder la posición de referencia en las Rías Baixas y quedarse con la reparación de buques. Hoy en día, solo Nodosa, creado en 1990, está pendiente de cerrar la construcción de un buque para Marruecos. Es la única obra nueva que se prevé en el puerto de Marín, donde operan los dos astilleros de la ría y que daría estabilidad hasta el verano del 2013. «Siempre construimos pesqueros y esa demanda interior, prácticamente gallega, ha caído en un 100 % y el resto de demanda nacional y europea está en crisis. Ahora nos toca mirar a países emergentes de África o Sudamérica», señala Rafael Outeiral, responsable de Nodosa, quien asegura que pese a esta contratación, lo que realmente ocupa su actividad es la reparación. Por sus vías pasan anualmente una media de cien buques.

A escasos metros, las cuatro vías de Factoría Naval se oxidan después de rechazar lo que a finales del siglo XX les hizo despuntar. «Las construcciones nunca fueron un gran negocio, nosotros construíamos uno o dos buques para ocupar el 100 % del tiempo del personal», señala Prieto. Y es que mientras los beneficios de una nueva construcción están en el 5 % del coste total, el de las reparaciones alcanza el 30 %. Factoría Naval ha dejado morir esa fuente de ingresos entre proyectos de megayates, que su anterior gerente define como «una entelequia» de Pablo Comesaña y José María Suescun.

Mil empleos que se esfuman

El astillero marinense llegó a facturar en la década de los noventa una media de dos mil millones de pesetas al año y hoy en día su carga laboral está en cero y su deuda supera los cien millones de euros. El sector naval en el puerto de Marín generaba entonces cerca de mil empleos indirectos y tanto Nodosa, como Factoría, contaban con unas plantillas fijas de 70 y 80 trabajadores, respectivamente.

Otro de los supervivientes navales es el varadero de Placeres, que con una plantilla de apenas 14 empleados lleva más de 30 años dedicándose a la pintura de buques. «Ya solo tenemos uno o dos barcos y a veces la situación es insostenible», explica uno de los empleados, que aún recuerda como hacían cola más de cinco pesqueros del caladero marroquí, mauritano o del Gran Sol.

La competencia exterior que llega desde Corea ha hundido a muchos de los astilleros locales. Reciben ayudas estatales y de las entidades financieras para la construcción de buques, lo que convierte en insostenible una competencia al mismo nivel.

Pero, ¿qué hacer para recuperar la posición de un sector que ha caído del puesto cuarto al 28 en el negocio mundial? «En el caso de Factoría Naval si quieren volver a reparar tienen que empezar de menos cero para recuperar la confianza del cliente», señala Prieto, gerente de Factoría en la época de Nogueira. A Nodosa el futuro se le pinta más esperanzador porque pese a seguir viendo hacia el exterior, continúa con lo único en lo que puede luchar contra la competencia externa, las reparaciones.

Factoría Naval ha construido desde 1945 cerca de 80 buques, a pesar de que el grueso de su trabajo eran las reparaciones. Los mejores momentos para el sector se vivieron en torno al cambio de milenio. En la imagen de archivo se puede ver como Factoría y Nodosa tienen sus instalaciones desbordadas. Ahora los barcos entran a cuentagotas y las seis vías no están a pleno rendimiento. Cuando Ceferino Nogueira vendió Factoría en el 2009, la empresa tenía contratados cinco mercantes para Portugal y dos remolcadores para Vigo.


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