El Ryanair gallego
Opinión
28 Oct 2025. Actualizado a las 11:36 h.
Conocí Galicia montado en un autobús de Empresa Pereira. Monbús en Sarria, Castromil en Santiago, Cerqueiro en Bueu, González en Ourense o Pereira en Vilagarcía eran el Ryanair gallego del siglo pasado. Antes de que existieran los vuelos low cost y los trenes vertiginosos, el autocar era la mejor manera de conocer el país. Los autocares de don Agustín Pereira, que ya conducía un autobús, llamado La Emprendedora, allá por 1915 en Compostela, me subieron a Santa Tegra y me trasladaron a Fisterra por vez primera. Uno de sus conductores, Ignacio González, Nasuco, tenía la gracia de ser novelista y su manera de escribir era muy curiosa: lo hacía durante los ratos muertos de las paradas y utilizaba la parte de atrás de las esquelas sobrantes de los servicios funerarios que hacía Empresa Pereira. Su primera novela se titulaba El carcamal y la gacela, se publicó el año 2000 y contaba una historia de amor prohibido entre un conductor y una viajera. En el 2023 publicó Bruno, la aventura italiana.
En el Ryanair gallego del siglo XX se hacía mucho turismo religioso. Si era Año Santo, Santiago era el destino favorito. Si era año normal, el destino estrella era San Andrés de Teixido, seguido del monasterio de Oseira, con paradas en Ribadavia y O Carballiño. Aunque el récord en Pereira lo batió la romería de Los Milagros de Amil del año 94, cuando fletaron ocho autocares de peregrinos. En aquellas excursiones, a veces me quedaba acompañando al conductor escritor. Vivimos juntos anécdotas tan novelescas como la tarde que, en Viana do Castelo, se nos acercó un caballero misterioso y nos ofreció una pistola a buen precio. Castromil, González y Pereira se diferenciaban de Ryanair en que nunca te dejaban tirado. Eran empresas serias.