La Voz de Galicia

Y el agua empezó a correr

Opinión

Javier Guitián

09 Sep 2021. Actualizado a las 05:00 h.

Jueves, 10 de la mañana. Llamada a la Consellería de Medio Ambiente.

 

-Buenos días, quería hablar con el responsable del agua; soy de Iberdrola, no sé si le suena, pero les informo de que vamos a vaciar los embalses de varias cuencas.

-El responsable del agua ha salido a comprar, pero mándele un correo electrónico, seguro que lo lee cuando vuelva del súper.

Jueves, 11 horas. Llamada a la Confederación Hidrográfica Miño-Sil.

-Buenos días, mire, quería hablar con el presidente o el secretario; soy de Iberdrola y les informo de que vamos a vaciar los embalses.

-Están de vacaciones, pero no se preocupe que vuelven en septiembre y les dejo una nota.

Jueves 12 horas. Sede de Iberdrola. Llamada a la sede de Naturgy.

-Encarna, hemos llamado a la Xunta y a la confederación y no se enteran de nada; vamos a empezar a desembalsar, si después hay problemas nos cuesta como mucho 25.000 euros por embalse. ¿Comemos el lunes y te cuento?

-Vale.

Y el agua empezó a correr…

Esta cronología de ficción, en la línea del genial Gila, debe ser bastante parecida a lo ocurrido entre las administraciones responsables y las empresas citadas. Según datos publicados por La Voz, Belesar y Salas, de Naturgy, se encuentran a un tercio de su capacidad, cuando la media del pasado año fue en torno a los dos tercios. El embalse de Portas está al 15 % (en el 2020 estaba al 79,8 y en el 2019, al 55,22 %) y Cenza se encuentra al 13,75 (hace dos años, al 92 % y el pasado, al 62 %).

Un sagaz responsable de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, afirmó hace unos días que habían «detectado un turbinaje excesivo» para aumentar la producción hidroeléctrica con criterios economicistas y criticó tales prácticas, aunque reconoció que, de momento, cumplían las condiciones de la concesión. Es de traca. Para detectar el turbinaje basta con acercarse a las aldeas emergidas en Portomarín, como cualquier paisano, y llamarle por su nombre: vaciado. Sobre lo de cumplir las condiciones de la concesión, solo pone de manifiesto que estas se han establecido con criterios obsoletos no adaptados a la situación climática actual. Explicarnos lo obvio no exime de responsabilidad a un órgano de la Administración.

Debido a los mecanismos existentes en el mercado, cuando es necesario producir energía con tecnologías caras -como sucede ahora mismo- el precio se eleva, lo que beneficia a tecnologías como la hidroeléctrica y la nuclear, más baratas de producir. Como otras veces, las empresas han hecho lo que les da la gana, pero esa no es la cuestión que hoy me interesa destacar. Lo importante de lo ocurrido es la incompetencia crónica de los responsables de la gestión de nuestras aguas.

No sabemos cómo serán las lluvias en las próximas semanas, tampoco cómo nos afectarán los incendios los meses de septiembre y octubre. Pero sí tenemos algunas certezas: de seguir así las cosas no tendremos agua en los embalses y, claro, los directivos de esas empresas comerán juntos el lunes.


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