La Voz de Galicia

Ébola

Opinión

Xavier Lombardero

13 Aug 2014. Actualizado a las 07:00 h.

El «suero milagroso» no le ha permitido a Miguel Pajares sobrevivir pero los religiosos estadounidenses Kent Brantly y Nancy Writebol siguen con el tratamiento y desde la Universidad de Harvard confían en que la ciencia médica pare este bicho emergente como ha permitido contener, ya desde el siglo XIX, infecciones como la difteria o la neumonía. Podemos verlo así e incidir en cómo de la cooperación africanos y europeos pueden salir más fuertes y unidos, o atrincherarnos en un mundo de fronteras irreales. El virus mata porque interrumpe y desarma la respuesta inmunitaria del cuerpo pero solo si consigue destruir el raciocinio de personas sanas, habrá ganado.

Y es que los mitos y conceptos erróneos alrededor del ébola viajan más rápido que el propio virus. Como si fuera a cruzar el Sáhara a lomos de una plaga de langosta. Los controles aeroportuarios tienen eficacia limitada, según la OMS, dado que el período de incubación del virus varía de 2 a 21 días y los síntomas no aparecerían durante el viaje internacional. Es entre vecinos africanos donde los viajeros infectados han cruzado fronteras terrestres. La colaboración transfronteriza y el intercambio de información de casos sospechosos es allí fundamental, al ser el primer brote documentado en África occidental. En Liberia preocupa tanto la seguridad como el ébola y todavía la resistencia de la comunidad al control es alta. El brote acelera pero necesita contacto íntimo y como la visita a suburbios de Conakry, Freetown, Monrovia o Lagos no es recomendable, las autoridades sanitarias ven bajo el riesgo para turistas o empresarios.


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