Brasil
Opinión
13 Dec 2002. Actualizado a las 06:00 h.
POR MI trabajo hablo casi a diario con Brasil. A veces aprovecho para curiosear sobre el acogimiento de una victoria de la selección, o sobre las esperanzas de los brasileños. Lo primero que me sorprendió de Brasil, fue descubrir que lo de «Menos samba e máis traballar», no tiene nada que ver con aquel pueblo. Son realmente trabajadores, organizados y responsables, hasta el punto de sacarnos los colores a los españoles. Eso sí, el fútbol es sagrado, y es capaz de paralizar el país. La alegría desbordante que he percibido por teléfono con motivo de algunas victorias de su selección, es difícil de explicar. El otro día se me ocurrió preguntar por Lula, para saber si sigue manteniendo el fervor del pueblo. Me contaron que Lula es en Brasil una especie de mesías, que la gente cree que va a cambiar sus vidas, que va a hacer desaparecer la miseria por arte de magia. Pero los escépticos opinan que Brasil está demasiado hipotecado como para que su destino dependa de un solo hombre.