Fondo Monetario Internacional
Opinión
11 Sep 2002. Actualizado a las 07:00 h.
Este organismo fue fundado por la potencias occidentales como resultado de los acuerdos de Bretton Woods de 1944. Sería una de las instituciones que contribuiría a generar un nuevo orden económico tras la II Guerra Mundial. Su función específica sería la estabilidad de las monedas de los países miembros, dentro de un patrón monetario de divisas nacionales con cambios fijos. Posteriormente se le fueron añadiendo nuevos países y en la actualidad pertenecen al mismo la mayor parte de miembros de las Naciones Unidas. Las cuota de financiación se establecen en función de la capacidad de cada estado, por lo que Estados Unidos es el mayor contribuyente, seguido de Alemania, Japón, Reino Unido y Francia. El uso de los recursos se destina esencialmente a cubrir desajustes monetarios, para el sostenimiento del valor de las monedas de países en crisis. De ahí que en la última década, México, Venezuela, India, Brasil, Argentina, Tigres asiáticos, URSS y países del este europeo, hayan sido los principales receptores de sus fondos. El FMI pone como requisitos para la concesión de préstamos el establecimiento de un plan de viabilidad nacional, como hiciera en España durante el período 1957-59 con el Plan de Estabilización. El FMI es criticado desde dos tendencias. La primera, desde una óptica también intervencionista, por centrar sus requisitos en el establecimiento del equilibrio presupuestario, que podría conllevar ajustes muy duros. Y desde el pensamiento liberal por su existencia misma, considerando que representa una tentación para que los países con dirigentes corruptos malgasten sus recursos a la espera del rescate del FMI, echándole la culpa a los estados más avanzados, sus financiadores, en caso de no avenirse a sus exigencias. En un mundo de tipos de cambios flexibles el FMI original no tiene razón de ser. Pero su enorme cuerpo de personal está procurando desarrollar nuevas funciones de asesoramiento y planificación económica de los estados.