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Adiós al eucalipto en Viladonga

Fincas cercanas al yacimiento, que son parcelas de titularidad privada, empiezan a estar sin maleza y sin árboles

La Voz de Galicia

Terrenos cercanos al castro de Viladonga, todos ellos de titularidad privada, empiezan a estar sin maleza y sin árboles, fundamentalmente eucaliptos. El proceso, ya en marcha, continuará próximamente, ya que en algunas de las parcelas más próximas al yacimiento la madera está vendida. En algunos casos, hace ya meses que se cerró la operación pese a que la madera no haya sido cortada todavía.

La situación tendrá dos consecuencias sobre el yacimiento, como explicó ayer la directora del Museo de Viladonga, Elena Varela: por un lado, los visitantes tendrán unas vistas panorámicas que en las últimas décadas fueron desapareciendo y el recinto podrá incluso ser visto desde centenares de metros de distancia; por otro, las condiciones de conservación también se verán favorecidas, al desaparecer raíces que podían llegar a dañar estructuras.

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La limpieza permitirá apreciar mejor un yacimiento cuya superficie es mucho mayor de lo que el visitante puede percibir. La croa, la zona habitualmente vista por quienes se acercan al castro, tiene una superficie aproximada de una hectárea; no obstante, esa extensión es solo la cuarta parte de la del recinto castreño.

Aunque se trata de fincas privadas, lo que está en marcha tiene que ver con una decisión tomada por el Concello hace unos dos años. Como recordó ayer el alcalde, Francisco Balado, entonces se mandaron cartas a los propietarios de terrenos cercanos; en las misivas se les explicaba que el castro era un bien catalogado y que la presencia de eucaliptos era incompatible con esa protección. «Foron entrando en razón», afirmó ayer el regidor.

Pensando en el futuro inmediato, el Concello, según expresó Balado, no considera necesario volver a mandar cartas a los propietarios para urgir trabajos en sus terrenos. La principal razón está, como manifestó el alcalde, en que no se podrá plantar eucalipto en los terrenos donde había ese cultivo y se espera que a corto plazo se acaben retirando todos.

La posibilidad de ver desde el castro una panorámica del sudeste de la Terra Chá era un aliciente que ofrecía el yacimiento hace décadas. Las plantaciones de pino y sobre todo de eucalipto, que Varela relaciona con el abandono de la actividad agraria, acabaron por impedir esa opción. Ahora, dice la directora del Museo, no solo se llegarán a recuperar esas vistas sino que se pretende que el castro sea visible desde centenares de metros de distancia. Prueba de ello es que se han realizado trabajos de limpieza y de desbroce en terrenos contiguos a la carretera que llega al castro desde la N-640 (Barres-Vilagarcía de Arousa).

Nueva campaña

 Estos días se están dando los primeros pasos de una nueva campaña de trabajos en el castro, que incluirán nuevas excavaciones así como el acondicionamiento del paseo del adarve y la consolidación de estructuras. La iniciativa está promovida por la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria y tiene un presupuesto de casi 200.000 euros.

El plazo de ejecución de los trabajos, de los que se encargará la empresa Terra Arqueos, es de ocho meses. En ese tiempo se realizarán las tareas de campo además del posterior estudio de los hallazgos.

Terrenos que acabarán pasando al Museo

El Museo de Viladonga llegará a disponer de más terreno. Una finca colindante le fue donada por disposición testamentaria de un vecino, aunque por ahora le corresponde a una persona de la familia del fallecido en régimen de usufructo. Varela explicó ayer que cuando la parcela pase totalmente a manos del Museo, podrán realizarse catas que determinarán si en esa zona, contigua al castro, hay algún elementos de interés.

Tags: Francisco Balado Comarca da Terra Chá Agricultura N-640 Castro de Rei Patrimonio histórico
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