El cierre interminable de San Vicente
Lemos
La iglesia monumental de Monforte sigue sin fecha de reapertura a los dos años de empezar su rehabilitación, que acabó hace meses
22 Dec 2021. Actualizado a las 15:52 h.
Hace ahora dos años, en diciembre del 2019, empezaron a ejecutarse los trabajos de rehabilitación del interior de la iglesia de San Vicente do Pino, en Monforte, que corrieron a cargo del Ministerio de Cultura. El templo ya se había cerrado al culto en octubre de ese año, pero antes de acometer los trabajos fue necesario levantar andamios y realizar otros preparativos. Las obras de restauración se prolongaron hasta marzo de este año. Pese al tiempo transcurrido desde entonces, sin embargo, todavía no hay una fecha marcada para la reapertura de la iglesia.
Para que el templo pueda reabrirse y volver a la normalidad —según indicaron en su momento desde la parroquia de San Vicente y el obispado lucense— deben cumplirse dos condiciones. Una de ellas es que se reparen los serios daños que sufrió el tejado de la iglesia durante el vendaval que se produjo en la ciudad el 4 de mayo del año pasado. La otra condición es que se instale una nueva iluminación en el interior del edificio, ya que la antigua —obsoleta y poco adecuada— fue retirada por completo durante las obras de rehabilitación. La instalación de un nuevo alumbrado no fue incluida en este proyecto.
Arreglo del tejado
Según apuntan desde la delegación de patrimonio histórico del obispado, la reparación de la cubierta ya fue negociada con la Consellería de Cultura. «O proxecto xa está aprobado e tramitado e o único que falta agora é que se liciten as obras», señalan. En principio estaba previsto que la licitación se abriese antes de final de año, pero todavía está pendiente. «O problema do arranxo do tellado é o máis urxente, porque hai que impedir que volvan producirse filtracións de auga no interior da igrexa, e iso xa está en vías de solución», añaden desde la diócesis.
La renovación de la iluminación, en cambio, sigue sin solucionar y el obispado aún no consiguió encontrar una fuente de financiación para costearla. Todavía no se efectuó un cálculo de lo que costará instalar el nuevo sistema de alumbrado, pero se estima que requerirá una inversión importante. Desde el obispado lucense señalan que posiblemente se intentará buscar ayuda económica en el sector privado, teniendo en cuenta el caso de la nueva iluminación de la iglesia del Colegio de la Compañía, que —según se anunció a finales del mes pasado— será financiada íntegramente por Iberdrola.
Un atractivo cultural y turístico que se incrementó con las obras de restauración
Además de impedir su uso para el culto religioso, el prolongado cierre de la iglesia de San Vicente bloquea su aprovechamiento como atractivo cultural y turístico. Las obras iniciadas hace dos años han incrementado considerablemente el interés del edificio en este aspecto, ya que comprendieron la restauración de un mural renacentista de grandes dimensiones situado en el muro norte del crucero que estuvo cubierto por la cal durante siglos. Estas pinturas formaron parte en su día de la decoración del mausoleo del cuarto conde de Lemos, Fernando Ruiz de Castro —muerto en 1575—, que estuvo durante un tiempo en el interior de la iglesia.
Los trabajos comprendieron además la restauración de otro conjunto de murales de notable valor que fue pintado en la década de 1920 por el monje y artista Lesmes López y que estaba muy deteriorado por las filtraciones de agua. El proyecto incluyó también la rehabilitación de un retablo mayor de estilo barroco, de grandes dimensiones, y de los revestimientos de los muros del crucero norte y de la nave central de la iglesia.
Nueva iluminación
Según explicaron en su momento desde el obispado, el antiguo sistema de iluminación del interior del templo fue retirado por no resultar adecuado para su valioso patrimonio artístico, que se ha resaltado tras la larga y compleja restauración. Ahora se pretende sustituirlo por un sistema más moderno y más acorde con la importancia del edificio, pero esta intención no se ha podido cumplir por ahora y la iglesia restaurada sigue estando cerrada a los visitantes.
Celebraciones tradicionales que tuvieron que cambiar de lugar y a pasar a A Régoa
Desde que comenzaron las obras de rehabilitación, la iglesia de San Vicente do Pino no ha podido cumplir su función de escenario de algunas de las celebraciones religiosas más tradicionales de Monforte. Ni durante el 2020 ni a lo largo de este año fue posible celebrar en el templo las festividades de San Blas y del Martes de Pascua, ni tampoco los actos de homenaje a la Virgen de Montserrat que se llevan a cabo durante las fiestas de agosto. Todas estas celebraciones tuvieron que ser trasladadas a la iglesia de A Régoa.
Las obras de San Vicente también han obligado a trasladar a la iglesia de A Régoa la celebración de bautizos, primeras comuniones y bodas. En la situación actual, todavía no se puede predecir cuándo podrán volver a celebrarse en el templo todos estos actos.
El cierre de San Vicente, por otro lado, coincidió en parte con el que se estableció este año en la iglesia del Colegio de la Compañía, donde también se realizaron obras de rehabilitación. No obstante, este cierre ha sido mucho más corto, ya que comenzó a finales del pasado mayo y en la actualidad la iglesia vuelve a estar abierta al público. El hecho de que las dos mayores iglesias de la ciudad hayan tenido que estar cerradas de forma simultánea durante varios meses es muy poco común en la historia local.