«Es difícil encontrar pruebas para detener a los piratas»
Internacional
El ferrolano al frente de la misión de la UE en Somalia narra cómo los secuestradores intentan hacerse pasar por pescadores
23 May 2009. Actualizado a las 02:00 h.
El capitán de navío Juan Garat Caramé (Ferrol, 1955) es el máximo responsable, de abril a agosto, de la operación Atalanta de la UE contra la piratería en Somalia, período en el que el mando de la misión le corresponde a España. A bordo de la fragata Numancia, no duda en reconocer que ha habido una escalada de los ataques a mercantes.
-¿Cuál es la situación hoy en el Cuerno de África?
-La situación es preocupante si la comparamos a cómo era el año pasado por estas fechas. Hemos visto que desde el verano pasado, cuando se decidió poner en marcha la operación Atalanta, ha habido un incremento muy notable de actos de la piratería en la región.
-¿Hay picos de piratería?
-Desde el comienzo de la operación hemos visto momentos de mayor o menor intensidad en la actividad de los piratas. Esto lo esperábamos, pues sabemos que esta actividad es estacional. Lógicamente, a mejor estado del mar, mayor facilidad tienen para efectuar ataques y más se animan a ello. Habrá que esperar a que transcurra un período más largo de tiempo para hacer una evaluación fiable. En cualquier caso, seguimos observando frecuentes ataques al tráfico mercante, pero también que en menor proporción estos ataques acaban en secuestro.
-¿Cuántas unidades se encuentran hoy bajo su mando?
-En estos momentos dispongo de trece buques a mis órdenes: tres alemanes, tres franceses, tres suecos, dos españoles, uno griego y otro italiano. También de dos aeronaves de patrulla marítima, uno español y otro alemán. En total suman más de 2.000 hombres y mujeres.
-¿Cuál es la principal dificultad de la operación?
-Hay muchos aspectos de esta operación que la hacen particularmente difícil. En una superficie de mar de más de un millón de millas cuadradas transitan a diario cientos de buques amenazados por varios cientos de piratas. Solo con esta pincelada puede darse una idea de las dificultades de la misión. Hay otros aspectos más concretos. Es difícil discernir si una embarcación es pirata o no. Para los ataques utilizan los mismos botes que los pescadores locales, hay cientos de estos y no podemos registrarlos a todos. Otra dificultad es la necesidad de encontrar pruebas suficientes para detenerlos; cuando nos acercamos a un buque sospechoso, tiran las armas al mar.
-¿Y su gran baza?
-La colaboración internacional. Cada día sentimos más apoyo de la comunidad internacional y vemos mayor cooperación entre las fuerzas navales presentes.
-¿Se encuentra el germen de la piratería en tierra?
-Evidentemente, la solución a este problema pasa por la estabilización del país. Cuando en Somalia haya estructuras de gobierno sólidas, la piratería tendrá sus días contados. Para ello, la comunidad internacional está haciendo grandes esfuerzos también en otros campos, como el político, diplomático y económico, no solo en el militar.
-¿Cree que esas aguas serán más seguras tras la misión?
-No me cabe la menor duda. La operación Atalanta es el resultado de un acuerdo histórico alcanzado por todos los Estados miembros de la Unión Europea para lanzar por primera vez una operación naval. Es un reto muy grande, pero vamos por el buen camino.