El líder portugués admite que su gran desafío será combatir la «apatía europea» de la sociedad Socialistas y verdes califican de «oportunista» e «intransigente» al sucesor de Prodi.
22 Jul 2004. Actualizado a las 07:00 h.
El ex-primer ministro portugués José Manuel Durão Barroso estaba marcado por el estigma de ser un presidente de la Comisión Europea designado a dedo e impuesto. Pero ayer, su nombramiento se dio un baño de legitimidad. El Parlamento Europeo confirmó al lisboeta como la persona que sustituirá a Romano Prodi al frente del Ejecutivo comunitario, y además lo hizo con el respaldo de más del 58% de los eurodiputados, principalmente populares y liberales, pero también una pequeña parte del Grupo Socialista.
El aval vinculante de la Eurocámara era el principal obstáculo que había en la carrera de Durão Barroso para asumir la presidencia de la Comisión a partir del próximo 1 de noviembre. Una vez superado, todavía deberá negociar con los jefes de Gobierno de los Veinticinco los nombres y atribuciones de las 24 personas que lo acompañarán en el colegio de comisarios, el equivalente comunitario a un consejo de ministros.
El político luso avanzó ayer que entre los objetivos de su gestión en Bruselas estarán la creación de empleo, hacer de la UE un espacio más seguro y reforzar la participación política de la población. Sobre este último aspecto dijo: «Debemos reconocer que el mayor desafío que enfrentemos no es el euroescepticismo de algunos pocos, sino la apatía europea de muchos».