La Voz de Galicia

«La conexión existe: si a mi hermano le duele un hombro, a mí también»

Información

Sandra Faginas

Tener un doble, lejos de provocar frustración, genera un vínculo único y muchas anécdotas. No saber quién es quién en las fotos de la infancia, conducir con el carné del otro, suplantarse en los exámenes y saludar aunque no se dirijan a ti

17 Mar 2013. Actualizado a las 18:44 h.

Vivir dos veces es una ambición destinada solo a los gemelos idénticos, en una suerte de película de ciencia ficción que, lejos de arrastrar terror y frustración por la existencia de un doble, los reconforta en un vínculo único. No solo comparten el material genético en su totalidad, sino que suelen tender a la sincronía vital, a equilibrarse en un tira y afloja que los hace dependientes uno del otro por esas afinidades escritas antes de nacer. «Haría cualquier tipo de cosa por él, sin ningún tipo de remordimiento o duda», sentencia el vigués César Martínez cuando habla de su gemelo Jandro. Hay mucha literatura y falsos mitos en torno a ellos que ha despertado la curiosidad de amigos y vecinos, pero también la de médicos e investigadores que han encontrado en los gemelos idénticos una oportunidad única (y repetida) de investigar la importancia de la genética y el ambiente en el desarrollo de enfermedades. Por eso, el caso de la mujer de Tejas que ha dado a luz, hace menos de un mes, a dos pares de gemelos idénticos ha devuelto a la actualidad el misterio que los envuelve.

Uno de cada 70 millones

Los americanos Tressa y Manuel Montalvo, de 36 y 43 años de edad, querían darle un hermanito a su hijo varón de dos años y planificaron un embarazo demasiado bien. A las diez semanas de gestación, y en la primera visita al médico, cuatro corazones (de cuatro varones) latían en el vientre de Tessa. Una carambola entre 70 millones que les tocó a ellos, porque si tener cuatrillizos es algo extraordinario, tener dos fetos que compartan una placenta y otros dos en otra puede considerarse un hito.

«Desde luego, es excepcional -dice Manuel Macía, jefe de obstetricia del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago-, lo habitual es que una mujer libere un óvulo en cada ciclo y que este pueda ser fecundado por un espermatozoide para dar lugar a un solo embrión. Hay ocasiones en que se producen poliovulaciones, es decir, se expulsa más de un óvulo y eso puede originar embarazos múltiples. Esto ocurre a veces espontáneamente y otras por estimulación, como sucede en los tratamientos de fertilidad que en los últimos años han dado lugar a muchos gemelos [conocidos, a nivel popular, como mellizos]. Y también puede ocurrir que la mujer libere un solo óvulo, que este sea fertilizado y que en los primeros momentos se divida en dos, dando lugar a dos seres con la misma dotación cromosómica y el mismo sexo. Pero que este proceso se repita en el mismo embarazo, como en los dobles gemelos de Tejas, es extraordinario».

En realidad la ciencia todavía no ha sido capaz de confirmar plenamente que exista una predisposición genética a concebir gemelos idénticos, aunque en el caso de las viguesas Alba y Laura Pérez Campos, de 11 de años, hay un antecedente de un bisabuelo. «Nosotros no teníamos ni idea -cuenta David, el padre de las niñas-, fue después de saber que esperábamos dos bebés cuando empezamos a preguntar a la familia». Las niñas son dos gotas de agua que se han desarrollado con milimétrica precisión. Les gustan las mismas cosas, comparten su afición por el deporte y se mueven en el mismo círculo de amigas. «Yo no sé qué pasará en el futuro, pero hasta ahora todo ha ido a la par -dice su padre-: empezaron a andar y a hablar a la vez, les salieron los dientes al mismo tiempo y ahora miden y pesan muy parecido, aunque Alba tiene unos gramos menos». «Por el momento quieren vestir igual y llevar idéntico peinado. Pero yo lo que destacaría de su relación es esa conexión, ese apoyo constante entre ambas. Ellas resuelven enseguida cualquier situación porque lo hacen todo juntas. Son las mejores amigas», concluye.

Mejor no vestirlos igual

Esa tendencia a igualar todavía más lo idéntico por parte de los padres no es la fórmula más recomendable, según explica el psicólogo Manuel Lage: «Lo aconsejable es hacer un ejercicio de diferenciación y tratarlos como si no fueran gemelos, evitar el ritual de vestirlos igual y buscar su individualidad para que tengan la oportunidad de vivir experiencias diferentes, porque la mayor parte de ellas ya las van a compartir. Por eso es preferible que estén una temporada separados en clase y que cada uno haga florecer su independencia. Que no vayan juntos a los mismos cumpleaños, que no tengan los mismos amigos, incluso que se les ponga nombres muy distintos... De todas maneras, el contagio emocional es muy común entre ellos, su influencia mutua es increíble, hasta el punto de que de pequeños es normal que establezcan su propio lenguaje, lo que se conoce como criptofasia».

La comunicación es también una estrategia de defensa y de cortesía hacia los demás en la vida en doble, sobre todo cuando las situaciones pueden ser tan confusas que tu novio o tu novia te vean con otra o con otro cuando en realidad no eres tú.

«Los chicos no nos distinguían»

De ahí que la coruñesa Ana Lorenzo, periodista de esta cabecera, y su hermana gemela Marta tomasen la decisión de saludar a quien las salude, aunque no sepan de quién se trata: «Con los chicos no hemos tenido problemas, porque nunca nos han interesado los mismos. Pero sí que cuando empezabas a salir te daba rabia que algunos no mostrasen interés en distinguirte, ¡como si les diera igual una o la otra! [risas]». «Tener una doble -apunta Ana- tiene muchísimas ventajas, sobre todo para los exámenes y el papeleo administrativo: nos hemos resuelto cantidad de gestiones una a la otra y no he necesitado sacar el carné de moto (¡ya lo tenía ella!). Tenemos muchas anécdotas, como no saber quién es quién en las fotos familiares de la infancia. Mis padres no nos distinguieron ni con una marca».

Pese a tener una relación estrechísima con su hermana -«solo con que me descuelgue el teléfono ya sé cómo está»-, Ana no ha sentido ningún fenómeno extraño que la conectara a ella en su ausencia. Algo que, sin embargo, los vigueses Jandro y César Martínez, de 23 años, confirman incluso en la distancia física.

Uno vive en Londres y otro en Los Ángeles y sobrellevan la situación como pueden: «He sentido muy mala energía desde que llegué aquí [Los Ángeles] hace dos años, hay noches que me he acostado muy preocupado por él, a veces han pasado cosas y otras no. Lo que sí es cierto es que al tiempo solemos tener dolores o lesiones en la misma parte del cuerpo, quizá porque nuestra estructura ósea es igual, no lo sé. Y, claro, cuando le vi sus primaras canas, me dije: '¿Qué?', porque sabía que me saldrían al momento, como así fue», cuenta César. Su otro yo, Jandro, corrobora sus palabras: «He hablado con él para explicarle que me dolía el hombro y poco después él me ha dicho que tenía una tendinitis. Eso nos ha pasado a cientos de miles de kilómetros. Incluso he llegado a sentirme más nervioso de lo habitual, lo he llamado y me ha dicho que tenía una velada de boxeo».

Su experiencia no llega a ser como la de los famosos hermanos Jim, nacidos en Ohio (EE.?UU.), cuya vida transcurrió paralela, a pesar de haber sido adoptados y criados por familias diferentes. Según la literatura gemelar, A los 39 años, en 1979, se reencontraron y las similitudes eran mucho más que físicas: los dos habían tenido de pequeños un perro llamado Toy, se habían casado con una mujer llamada Linda, de la que después se divorciaron, para casarse con otra de nombre Betty. Ambos tenían un hijo varón y los los dos habían sido sheriffs. Una bomba de casualidades que enseguida alertó a psicólogos, médicos e investigadores. Algunos, también del FBI, siguen acudiendo cada año a Twinsburg (nombrada en honor a los gemelos idénticos Moses y Aaron), también en Ohio, donde se celebra un famoso festival, para comprobar, por ejemplo, que el sistema digital de análisis de imágenes es capaz de diferenciar a quienes comparten ADN, huellas digitales y sistema inmunológico.

Los gemelos, padres de gemelos

«Gracias a los gemelos idénticos que se han separado al nacer sí se ha comprobado -explica el doctor Manuel Macía, del CHUS- que algunas enfermedades tienen una expresividad genética, pero en general el estímulo ambiental, el contexto, el tipo de vida... influyen en su aparición». Y es que, a lo largo de la historia, se han hecho experimentos, algunos abominables -como los de Joseph Mengele en Auschwitz- para determinar la influencia de la genética en la personalidad, la inteligencia o el desarrollo de enfermedades. «De la misma manera -dice Macía-, está muy extendido el falso mito de que los gemelos no pueden tener a su vez gemelos y eso no es así».

A sus 21 años, los coruñeses Julio y Nicolás Negreira Gómez, no piensan todavía en tener hijos, pero están encantados de mirarse al espejo y verse multiplicados. Son prácticamente iguales, con una pequeña diferencia de estatura a favor de Julio, algo que a primera vista no es resaltable, pero que ha ayudado a diferenciarlos. Los dos son jugadores de rugbi (del Crat) y nada los ha separado de momento. Han elegido estudiar lo mismo, practicar el mismo deporte y salen de copas con los mismos amigos. «Lo más divertido -señalan- es la confusión que provocamos en el campo». Ninguno se imagina no siendo gemelo, una condición que, sin embargo en todos los casos mencionados les han permitido duplicar sensaciones y experiencias en una misteriosa unión singular.


Comentar