La Voz de Galicia

David Gabarri (23 años): «Si nos conocieran más, verían que cada gitano es diferente»

Galicia

Mónica P. Vilar A CORUÑA / LA VOZ 23 AÑOS
David tiene un ciclo superior en integración social, va a la universidad y trabaja a media jornada

El joven coruñés cursa estudios universitarios de Educación Social y ejerce como referente para otros chicos

10 Nov 2019. Actualizado a las 05:00 h.

David Gabarri terminó el instituto sin haberse sacado el título de ESO. Lo que podría haber sido una historia más de fracaso escolar, ha acabado siendo una historia de superación. Tras aprobar dos ciclos medios de carpintería y uno superior de integración social, este joven coruñés de 23 años estudia actualmente en la universidad la carrera de Educación Social. «En el instituto veía el Bachiller como algo imposible, que no era para mí. Pero algún profesor me animó; mis padres me insistieron: estudia; la gente de la Fundación Secretariado Gitano también me lo decía; y así me metí en los ciclos», cuenta.

Pero fue un encuentro con jóvenes gitanos de toda España que actúan como referentes en sus comunidades el que marcó la diferencia: «Yo iba como el gitano de Coruña con un ciclo superior, algo que habían conseguido poquísimos, y de repente me encontré con 50 jóvenes gitanos, chicos y chicas, con carreras universitarias, másters... Y me dije: pues igual yo también puedo. Ver que era posible fue fundamental», explica.

Ahora es él quien sirve de inspiración. Además de estudiar, trabaja a media jornada como orientador laboral en la FSG. Es precisamente en la rama de lo social donde ve su futuro: «Es una cosa que engancha, y hacen falta profesionales gitanos en lo social, figuras que los usuarios puedan ver más cercanas, que hagan pensar ‘‘si él puede, yo no voy a ser menos’’», argumenta. También le gustaría que se les tuviera más presentes a la hora de elaborar las políticas con las que se pretende integrarlos. Y apunta a que el «desconocimiento» sobre la comunidad gitana es uno de los principales problemas, ya que perpetúa los prejuicios. «¿Por qué no se da, por ejemplo, la historia del pueblo gitano en los colegios e institutos? A mí me encantó estudiar la cultura musulmana, la griega... ¿por qué la mía no se estudia?», se pregunta.

Él, que físicamente no responde al estereotipo de gitano de tez morena y pelo negro, aprovecha eso para «romper barreras desde dentro» siempre que puede: «Primero me conocen y luego se enteran de que soy gitano. Si nos conocieran más verían que somos una comunidad diversa, que cada gitano es diferente. La integración educativa y laboral va a cambiar muchas cosas pero todavía falta mucho», augura.


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