La botadura agridulce de Navantia
Galicia
Australia y México abren opciones para el naval ferrolano en el bautismo de su último barco
05 Jul 2012. Actualizado a las 13:09 h.
Siempre es motivo de fiesta en Ferrol. Está en el ADN de sus ciudadanos. La botadura de un buque en uno de sus astilleros actúa como un poderoso imán para centenares de personas, que no dejan pasar la oportunidad de participar en una ceremonia en la que, en cuestión de segundos, se mezclan los sentimientos de nerviosismo y admiración cuando uno de los gigantes navales que llevan el sello de la industria ferrolana abraza por primera vez las aguas de su ría. Ayer fue el Adelaide, el segundo megabuque que construye Navantia para la Marina de Australia, el que recibió el bautismo de mar en Ferrol, pero las connotaciones festivas de la ceremonia se mezclaron con la preocupación de los miles de trabajadores de los astilleros públicos y de las empresas auxiliares, ya que es el último buque en construcción y no hay nuevos encargos en cartera. Por ello, los operarios protagonizaron una protesta en la factoría, para expresar su malestar con las Administraciones y con la cúpula de la empresa, a las que responsabiliza de la falta de encargos.
No obstante, ayer de nuevo Ferrol salvó con éxito el hito, bajo la atenta mirada de autoridades militares y civiles de Australia y España. De hecho, el jefe de la Marina de las antípodas, el vicealmirante Ray Griggs, arrojó algo de esperanza para los astilleros públicos al confirmar la intención de su Armada de comprar un buque logístico, que podría ser similar al Cantabria español, que reforzará las opciones de Navantia al desplazarse durante nueve meses a las antípodas. Griggs subrayó que el hecho de que los últimos navíos que se incorporarán a su flota lleven sistemas comunes con el Cantabria es un elemento que tomarán en cuenta en el concurso en el que, no obstante, también evaluarán otros modelos.
Otro de los focos de esperanza lo activó ayer una delegación naval mexicana, en la que estaba integrado el consejero de Pemex, que comenzó a abordar con los astilleros de la ría ferrolana -también se produjo una visita a firmas navales de la comarca- la posibilidad de construir en las instalaciones dos buques quimiqueros. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, anunció que antes del próximo día 10 la Armada mexicana pedirá presupuesto a las plantas ferrolanas para fabricar los dos buques por 240 millones de euros.