La presión policial y la debilidad del secuestrado pudieron adelantar su liberación
El armador evoluciona bien de las heridas y ya habló con su familia y con la embajada
11 Apr 2006. Actualizado a las 07:00 h.
Un cúmulo de circunstancias se pusieron a favor de Andrés Gude González para que su secuestro concluyera el domingo con su liberación después de once días que, según aseguran todas las fuentes, fueron extremadamente duros para el armador de Ribeira, hasta el punto de pedir que lo mataran. Pero una de esas circunstancias fue el pago de un rescate, extremo confirmado por el director de la Policía Nacional de Perú, el general Luis Montoya, que estimó la cantidad entregada entre 80.000 y 100.000 dólares, muy lejos de los cuatro millones de euros inicialmente solicitados.
Además de la entrega de una suma muy inferior a la pretendida inicialmente, los raptores habrían accedido a una resolución inmediata del caso forzados por la presión policial, que en los últimos días estuvo a punto de dar resultados cuando tres presuntos integrantes de la banda, Johnny Martín Vásquez, Marco Antonio Quelopanta y José Carlo Mendoza, burlaron una operación de las fuerzas de seguridad peruanas, pero fueron identificados, lo que limitó sus movimientos.