Los colaboradores más cercanos del Papa se hacen ahora con el control
Galicia
Dzwisz, secretario personal del Pontífice, y Ratzinger tendrán gran influencia en la sucesión En ausencia de Juan Pablo II, el cardenal Sodano es el número 2, pero con funciones muy limitadas.
02 Apr 2005. Actualizado a las 07:00 h.
¿Quién gobierna la Iglesia en ausencia del Papa? Con un poder tan absolutamente concentrado en el Pontífice, esta pregunta sólo tiene una respuesta: el propio Santo Padre. Pero existen matices. El poder, aunque muy limitado, queda en manos del secretario de Estado, el equivalente al número dos del Vaticano, cargo que actualmente ocupa el cardenal italiano Angelo Sodano, que también es vicedecano del Colegio Cardenalicio. Sin embargo, no tiene capacidad de nombrar obispos o de aceptar las renuncias de los que las hayan presentado, ni tampoco puede publicar ningún documento oficial. De la Administración cotidiana se encargará el Camarlengo, el español Martínez Somalo. Ésta es la teoría. Pero en la situación actual, con Juan Pablo II al borde de la muerte, la situación es otra. Ahora, de lo que se trata es de quién o quiénes se encargarán, con el actual vacío de poder, de dirigir la transición hasta que se elija el nuevo Pontífice, quiénes manejarán los hilos para situarse en la carrera de la sucesión o quiénes podrán ejercer una mayor influencia para decidir en la elección final. En este contexto surgen nuevos personajes clave, que en buena parte son aquellos que desde hace tiempo vienen manejando en la sombra los hilos del Vaticano. Es el caso del obispo polaco Stanislaw Dziwisz, secretario personal de Karol Wojtyla y su más fiel colaborador en las cuatro últimas décadas. Está considerado como una de las personas más influyentes en la Santa Sede y no se descarta que pueda ser el cardenal in pectore (en secreto) cuya identidad no se conoce. Los vaticanistas aseguran que Dziwisz ha cobrado un mayor protagonismo y poder con el progresivo deterioro físico del Papa y apuntan que sus relaciones personales con el secretario de Estado, Ángelo Sodano, son a veces conflictivas. Dziwisz, un conservador, mantendría una visión de la Iglesia semejante a otro de los personajes claves en este momento crítico, el poderoso Joseph Ratzinger, Prefecto para la Congregación de la Fe, el guardian de la ortodoxia y estrecho colaborador del todavía Pontífice. Dentro del grupo que podría controlar la sucesión, también aparecen, aparte del propio Angel Sodano, el cardenal Giovanni Battista Re, situado entre los favoritos a la sucesión; y el vicario del Papa, Camillo Rumi, sin descartar al Camarlengo Martínez Somalo.