La Voz de Galicia

El abandono de Ferrol

Galicia

M. Cheda /  ferrol A. Vellón ferrol

Repetidos golpes al futuro de una localidad siempre ligada al Estado Tras sufrir dos brutales reconversiones en el sector naval, la ciudad ya es la última de Galicia; la Administración central, lejos de favorecerla, congela su repunte, bloqueando o bien demorando las grandes vías de salida.

27 Feb 2005. Actualizado a las 06:00 h.

Nacida en el siglo XVIII por y para el Estado, Ferrol era ayer lo que hoy es Ourense, o sea, la tercera ciudad gallega. Entonces, en los setenta, los barcos se bautizaban con Dom Perignon. Iban tan bien los astilleros, que hasta tuvieron que construir un barrio para sus muchos empleados. Pero muerta aquella década las cosas empezaron a torcerse. Uno, dos, tres... El Gobierno acabó destruyendo más de 8.000 puestos de trabajo directos en el sector naval, así, en frío, sin compensaciones. Sangría poblacional, paro, recesión, fuga de cerebros, inacción social, bandazos políticos, letargo del empresariado... Todo se encadenó. Coincidiendo con el cambio de milenio, los indicadores económicos comenzaron a señalar hacia el repunte, por fin el anhelado repunte. Pero una nueva reconversión y la cicatería inversora de Fomento, unidos a los condicionantes de partida, han frenado el cambio de tendencia. En cola aguardan una conjunción de proyectos fuerza (Reganosa, los muelles exteriores...), unos demorados los otros bloqueados, que, si alguien los impulsa, la palabra esperanza dejará de sonar a broma. ¿Qué necesita esta ciudad para dejar de buscar dónde quedó la sombra del ayer? Que sus habitantes crean en la recuperación y cinco cosas de abecé. Primero, diversificar su industria, pues la construcción de buques jamás volverá a ocupar a 15.000 personas, sino a una quinta parte, con suerte. Segundo, generar suelo que ofrecer a empresas nuevas, porque hoy éstas no tienen ni un mísero metro cuadrado donde asentarse. Tercero, no perder el tren de las comunicaciones modernas, esto es, conseguir que el AVE no acabe llegando aquí mucho más tarde que al resto de la fachada atlántica, como sucedió con la autopista. Cuarto, explotar el negocio portuario: acabar la dársena exterior, dotarla ya de accesos por tierra dignos y colocarle un gran polígono de apoyo anexo. Y quinto, justicia desde Madrid, un programa paliativo de 25 años de castigo: incentivos fiscales, iniciativas reindustrializadoras, agencias de captación de capital... Un plan compensatorio prometido por el Ejecutivo el verano pasado y del que no se ha vuelto a saber. Contra la lógica La primera fase de los nuevos muelles, llamados a incrementar en nueve décimas el producto interior bruto de la comunidad autónoma, estará terminada el 10 de mayo, a falta de los servicios y la superestructura. La Autoridad Portuaria ya ha comercializado casi todo el terreno disponible y no puede atender nuevas solicitudes de concesión. Además, datos del propio Gobierno vaticinan un espectacular incremento del tráfico de mercancías (204,4%) en Ferrol de aquí al 2020. Con todo, el departamento de Magdalena Álvarez se niega a autorizar la segunda parte de la obra, presupuestada en apenas 33 millones de euros. Por añadidura, está prolongando la dejadez demostrada por el ex ministro Álvarez Cascos. El uno y la otra llevan un lustro estudiando cómo conectar el puerto por carretera y ni siquiera se ha contratado todavía la ejecución de los trabajos (74 millones). Así que Galicia tendrá este año su primera dársena exterior, si bien hasta finales del 2007, como pronto, nadie la podrá utilizar, a no ser que saque las mercancías de allí en helicóptero, algo poco o más bien nada factible. La desidia de Fomento también se está dejando notar en otro de los grandes pilares del futuro del municipio. Concello y Xunta han decidido promover sin la Administración central lo que será la primera plataforma logística de la comunidad al lado del mar. Se trata del polígono de Brión, a apenas un kilómetro de distancia de los muelles exteriores y directamente vinculado al movimiento económico de éstos. Su superficie industrial, de 230 hectáreas, triplicará la antigua Astano, por ejemplo. Según las fechas oficiales, su primera fase se podrá vender a finales del 2007. A mediados de este mes Puertos del Estado decidió poner la primera zancadilla y no conceder luz verde a la Autoridad Portuaria ferrolana para participar en el proyecto. Se limitó a prometer que estudiará el asunto. Administración autonómica y local han resuelto, visto lo visto, seguir adelante sin Madrid. ¿Por qué? La crisis muerde, el tiempo apremia. Tiempo, mucho tiempo, 51 meses, es lo que lleva en período de análisis preliminar la alta velocidad ferroviaria Ferrol-A Coruña. Ni se ha aprobado definitivamente el diseño inicial. Luego vendrá la declaración de impacto ambiental, la redacción del proyecto constructivo, la licitación de obra, 36 meses de trabajos... El Congreso exigió el 22 de junio que los convoyes comenzasen a circular en el bienio 2008-2009 y el PSOE promete que Magdalena Álvarez cumplirá el requerimiento. Pero las cuentas no salen. Papel mojado La ministra también ha reducido a papel mojado un compromiso por escrito de su predecesor que garantizaba financiación estatal para el trecho final de la autovía a Vilalba, la conexión de Ferrol con la Transcantábrica y la Meseta, a través de la A-6. Aquel documento, rubricado por Cascos en diciembre del 2002, tras el desastre del Prestige , no obliga jurídicamente a un gasto, pero sí moralmente, algo que ha comprendido el propio líder del PSdeG, Emilio Pérez Touriño. El déficit infraestructural ha llegado hasta tal punto de que ha sido necesario resucitar un fantasma que ya no parecía preciso, la conocida Mesa polas Infraestructuras. El foro se creó en el 2001 por el entonces alcalde nacionalista Xaime Bello. Los motivos: el Gobierno autónomo había decidido un trazado interior para la Transcantábrica. Desde marzo del 2002, la plataforma no volvió a congregarse. Hoy, treinta representantes de concellos y entidades de Ferrolterra se reunirán de nuevo en un encuentro al que también asistirá el vicepresidente primero de la Xunta, Núñez Feijoo. En esta ocasión, toca a rebato un regidor del PP, Juan Juncal. Sobre el tapete, cuatro demandas: el AVE, el tramo final de la autovía a Vilalba, y el puerto exterior y sus accesos. ¿Faltará alguien a la cita?, Fomento, otra vez Fomento, a pesar de que el segundo de Magdalena Álvarez, Víctor Morlán, fue invitado a participar en la mesa. Dos veces se desentendió alegando supuestos problemas de agenda, una metáfora de lo que le está pasando a Ferrol, al Ferrol abandonado.


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