Donación y solidaridad
Deza
EL CRISOL | O |
02 Apr 2004. Actualizado a las 07:00 h.
EL ATENTADO de Madrid nos recordó a todos la importancia de la donación de sangre. Aunque Lalín, A Estrada y Silleda están por encima de la media mínima recomendada, 40 extracciones al año por cada mil habitantes, que nadie salte de alegría. Estamos lejos todavía de la media considerada ideal y que sitúa en sesenta las donaciones por cada millar de vecinos. La donación de sangre, salvo casos puntuales, llega cuando tenemos a un familiar enfermo o a un amigo y lo piden en el hospital. Durante el resto del tiempo esto se olvida. De poco sirve que periódicamente las unidades del Centro de Transfusión de Galicia se acerquen hasta nuestros localidades. No vemos a nadie con la mano tendida esperando por un acto voluntario que sólo nos lleva unos minutos, pidiéndonos por favor que demos un poco de sangre porque está en juego su vida. Pero la conciencia sólo se despierta por situaciones con mucho impacto, caso del atentado. En estos momentos, afortunadamente, sólo hace falta un pequeño llamamiento para que las colas sean inmensas. Con la donación de sangre parece que está pasando con las campañas solidarias que durante la época navideña aparecen en todos los canales telesivos. La situación de los niños en Nicaragua, los leprosos, los enfermos de síndrome de Down semeja que sólo es verdaderamente grave en esas fechas. El resto del año nos olvidamos de ellos, como de la sangre cuando no pasa algo verdaderamente grave. Algo tiene que cambiar para que esta solidaridad se prolongue durante todo el año y no sólo cuando alguien da un buen palo a nuestra conciencia y nos recuerda que debemos ayudar.