La Voz de Galicia

La huella de un ecléctico

A Coruña

Carlos Fernández a coruña

Historias de A Coruña | La obra de Domínguez Coumes-Gay El arquitecto fue autor de importantes edificios en la ciudad

27 Jul 2004. Actualizado a las 07:00 h.

El tiempo pasa, la obra queda, decía Eugenio d'Ors. En el caso del arquitecto Domínguez Coumes-Gay, su obra resiste el paso del tiempo y permanece en la ciudad que le vio nacer como muestra de su valía profesional y artística. Había nacido el 31 de agosto de 1845, hijo del arquitecto leonés Faustino Domínguez Domínguez y de la coruñesa María Luisa Coumes-Gay, de origen francés. Fue bautizado en la iglesia parroquial de San Nicolás. En 1860 ingresó en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, obteniendo la licenciatura en 1867, con una tesis sobre el proyecto de una fachada para la catedral de la capital de España. En los veranos de 1862 y 1863 colaboró con el catedrático Eugenio de la Cámara en el levantamiento del primer plano general de A Coruña. De 1868 a 1870 trabajó en Ferrol como arquitecto municipal, trasladándose posteriormente a Madrid, donde ejerció su profesión como arquitecto del Ministerio de Fomento. Se presentó por esta época a diversos concursos, obteniendo premios en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1871, con una medalla de tercera clase, por el proyecto de un monumento a la batalla de Albuera. También consiguió otras menciones honoríficas y, en 1878, la medalla de plata en la Exposición Local de A Coruña por su anteproyecto de la sede para el Ayuntamiento de la ciudad. Por esta época fue director de obras interiores y decorados del Teatro de Rojas, en Toledo, en 1879. Trabajo municipal Regresó entonces definitivamente a Galicia, trabajando como arquitecto municipal de Santiago (de 1879 a 1887) y provincial de A Coruña, en donde fue titular desde 1887 hasta su muerte. En reconocimiento a su labor, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando le nombró, en 1883, miembro correspondiente. Era, asimismo, caballero de la Orden de Carlos III. Al morir su padre, en 1890, le sustituyó como presidente de la Real Academia de Bellas Artes de La Coruña y de la Comisión de Monumentos. Domínguez Coumes-Gay está considerado como uno de los arquitectos gallegos más destacados del siglo XIX, no sólo por la cantidad de obras que dejó, sino porque encarna el espíritu de la época en el que la arquitectura entroncaba con el historicismo y eclecticismo. En lo tocante a su participación en la Pescadería y Ensanche coruñés, está la casa Obanza en el número 25 de la calle Real, el número 29 de la Marina y la reconstrucción, tras el incendio de 1867, del Teatro Principal (Rosalía de Castro); los edificios 2 al 5 de la plaza de Pontevedra; el edificio del Instituto Eusebio da Guarda y las Escuelas da Guarda, también en la plaza de Pontevedra, así como la manzana de viviendas plaza de Lugo-Picavia-Padre Feijóo y la iglesia de San Andrés. En este terreno religioso hay que destacar, asimismo, la fachada para la fiesta del Apóstol Santiago que, durante más de cien años, desde su construcción en 1880, sirvió de soporte para los fuegos de la noche del 24 de julio. Realizó, también, el mercado municipal de Padrón. Domínguez Coumes-Gay falleció en A Coruña el 17 de julio de 1900. Estaba casado con Sabina de la Cámara Bayón. San Pedro de Nos Otra obra suya que también puede ser destacada es el Pazo de Alsina (1882-1884), en San Pedro de Nos (Oleiros), para el marqués de Loureda, que recuerda la arquitectura de los pazos franceses de la época barroca, utilizando la mansarda como elemento más conocido y siguiendo un esquema monumental en el que primaba la fachada principal con fábrica de cantería y composición de triple hueco, formando galería de medio punto en el primer piso y adintelada en el segundo, rematando con cristalería, a base de palmetas.


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