La gran mutación de Labañou
A Coruña
El nuevo símbolo de A Coruña se alza en la que era una de las zonas más deprimidas Bajo toda gran ciudad de Galicia, aseguran, late un pedazo de aldea. Y Labañou es algo así como una frontera borrosa entre la dura periferia urbana y los últimos vestigios del rural. Aquí aún perviven las «leiras» y la ropa tendida al sol en los ventanucos. Pero la estampa de los acantilados sobre los que hoy se alza el Millennium ha sufrido una de las mayores transformaciones de la fisonomía de A Coruña, tal vez sólo comparable a la mutación que experimentó A Cubela. La sombra de las chabolas y los ranchos yace ahora bajo el flamante paseo marítimo del que emerge el obelisco.
29 Dec 2000. Actualizado a las 06:00 h.
Hace tan sólo dos años, el paisaje de este rincón aparecía dominado por 158 chabolas y por el edificio de viviendas sociales apodado por los vecinos como la Herradura o La plaza de toros. El polémico ruedo sigue en su sitio, pero los ranchos de Labañou se esfumaron bajo las palas excavadoras que en 1999 sepultaron una forma de vida hoy casi extinguida de A Coruña. En los chabolos se guardaban aperos de labranza, se criaban corderos para nutrir alguno de los más afamados restaurantes del centro y hasta se malvivía entre maderas carcomidas y hojalata. Una inversión de 520 millones de pesetas extendió el paseo marítimo hasta la falda del monte de San Pedro y borró del mapa las cuadras donde las gallinas cohabitaban con la última cosecha de patatas. La desaparición de las chabolas no fue sin traumas. Los rancheros, poco contentos con las indemnizaciones abonadas por el Concello, se pusieron en pie de guerra y el caso acabó en los tribunales. Finalmente, el paseo creció y un moderno carril-bici reemplaza a los arcones. El futuro Pero el relato no tiene punto y final. El futuro aún deparará la transformación más radical de esta zona. El tranvía y el moderno metro ligero circularán al pie del Millennium para enlazar el centro de la ciudad con la base del monte de San Pedro. La cima del futuro Parque Atlántico se convertirá en un gran mirador unido al paseo marítimo por un ascensor panorámico que permitirá acceder al gran pulmón verde de A Coruña. El estudio del arquitecto César Portela ya está preparando el diseño definitivo de una obra que supondrá la creación de un gigantesco jardín urbano de tres millones de metros cuadrados. El paseo marítimo se prolongará también desde Labañou por el borde del monte de San Pedro, hacia Bens y O Portiño. Para completar el sellado del vertedero y la regeneración de la zona donde, hace cuatro años, se produjo la catástrofe de Bens, el Concello prevé recuperar una playa en la que pretende que ondee la bandera azul de la UE como símbolo de la restauración ecológica.