Las carga el diablo
Carballo
PASABA POR AQUÍ
10 May 2005. Actualizado a las 07:00 h.
LAS COPAS, con el coche, son peligrosas. Más aun si van cargadas. Se sabe que, como las armas, las carga el diablo. Cierto que a los hosteleros les dolería el bolsillo si les ponen controles a la entrada del pueblo -Ponteceso, Malpica, Vimianzo o Carballo-, y cierto que ellos viven de poner copas y aún les dolería más si el cliente medio, en vez de doce cubatas, se contenta con tres aguas, pero mucho mayor es el dolor de las familias que cada dos por tres pierden a algún miembro. Mientras no exista la suficiente madurez como para encontrar la diversión en otro sitio que no sea un vaso de tubo, habrá que poner Guardia Civil en cada curva de la noche. Por otra parte, si el asunto se basa en empaparse en alcohol, entonces es más rentable quedarse en casa: uno llama a los amigos, pone su música y se castiga el hígado a placer. Que haga lo que quiera, pero que no coja el coche. Ya basta de entierros.