Un joven consiguió robar un fajo de billetes de la caja registradora del supermercado Familia Hay afectados que deciden no denunciar porque lo consideran «unha perda de tempo»
09 Feb 2004. Actualizado a las 06:00 h.
Vecinos y comerciantes de A Laracha mostraron ayer su preocupación y malestar por la última oleada de robos que está azotando este municipio. Aseguran que el índice de sucesos ha aumentado considerablemente en las últimas semanas y que, incluso, se ha notado un incremento en los productos que, misteriosamente, desaparecen de las estanterías de los supermercados.
Esta sensación no coincide, sin embargo, con los datos que tiene la Guardia Civil de A Laracha. En este cuartel no tienen constancia de un incremento en el número de denuncias. Por su parte, responsables de la Policía Local no se atreven a definir la situación como una oleada de sucesos. Lo único que confirmaron fue la recuperación el pasado domingo de un Opel Vectra que apareció estacionado en la calle Rosalía de Castro, con algunos destrozos y sin el volante. «Hubo, eso sí, algunos intentos de robos que no consiguieron perpetrar», explicó un agente. De hecho, los ladrones intentaron entrar en dos viviendas particulares de la localidad y, gracias a que saltaron las alarmas, los intrusos huyeron.
Al margen de lo que dicen las fuentes oficiales, el último delito en A Laracha ocurrió el pasado sábado, sobre las ocho y media de la tarde, en el supermercado Familia. Según explicó una de las dependientas del establecimiento, el robo lo cometió un joven ataviado con un gorro que tenía una gran tirita pegada en la nariz.