Las ventas del comercio cayeron en junio un 30% con respecto al 2006
Barbanza
Los representantes del sector en la comarca atribuyen la merma de clientes al mal tiempo El colectivo teme que la salida de mercancía sea menor a los esperado durante las rebajas
03 Jul 2007. Actualizado a las 07:00 h.
«Ya no sé a quién culpar». Son palabras de Begoña Díaz, vicepresidenta de los comerciantes de Boiro, que añade: «Cada vez que sucede un contratiempo económico o climatológico, el gran perjudicado es el pequeño negocio». Junio no debió ser una excepción. Los representantes del comercio tradicional de Barbanza cifran la caída en los márgenes comerciales de ese mes en un 30% con respecto al mismo período del 2006. Los grandes perjudicados fueron, de nuevo, el textil, el calzado y los complementos. Si en otoño e invierno la culpa de los números rojos fue el buen tiempo, ahora sucede justamente lo contrario: la lluvia y el frío en los comienzos de la época estival. Lo peor de todo es que los empresarios temen que se vayan al traste las expectativas puestas en las rebajas de verano. Si hace tres semanas los empresarios locales preveían recaudar en los próximos sesenta días el 40% del total anual, ahora «es probable que nos quedemos en la mitad», comenta con resignación la empleada de una tienda de moda en Ribeira. Retraso Los comerciantes de Barbanza reiteran, una vez más, la necesidad de postergar el inicio de la temporada de descuentos, por lo menos, un mes. «No hay el mismo clima en Madrid, Castilla, Andalucía y Extremadura, que Galicia y Asturias», comenta Belén Arróniz, gerente de Noia Histórica. Según ella, «el buen tiempo en Cáceres empieza en febrero y en Santiago en junio. El período de tiempo es más corto y la capacidad de maniobra que tienen los profesionales gallegos es menor». La situación está empezando a volverse insostenible en algunos establecimientos de la comarca, pese a que algunos se niegan reconocerlo. Primero, las continuas alzas en el precio del dinero, que encarecen las hipotecas y los préstamos al consumo. Por otro lado, la inestabilidad del tiempo acentúan una crisis que padece el sector desde hace dos años. Los dueños de los establecimientos que tienen en el textil y en el calzado su actividad principal ya no saben qué modelos y prendas adquirir para la próxima campaña invernal. El pasado año apostaron por los chaquetones, plumíferos y otras prendas de abrigo, y al final se quedaron colgadas de las perchas. Los representantes del sector comercial de la comarca tendrán que afinar mucho su puntería a la hora de hacer las compras, invirtiendo lo mínimo posible para evitar otra mala campaña, apostando por artículos de fácil salida. Se trata de rentabilizar la inversión para evitar las temidas existencias en almacén.