La Voz de Galicia

«He sido Juana la Loca y hasta la bruja del Aquelarre de la Mostra de Viveiro»

A Mariña

ana f. cuba viveiro / la voz

01 Apr 2012. Actualizado a las 07:07 h.

Desde ayer y durante toda la semana Mercedes Prieto (Madrid, 1946) dedica dos horas y media por la mañana (de 11 a 13.30) y otras tres y media por la tarde (de 17 a 20.30) a repartir el libro-pregón de la Semana Santa de Viveiro, en la sala multiusos del consistorio local. Desde allí distribuye los ejemplares, uno para cada cofrade, tarea nada sencilla dada la cantidad de gente que pertenece a más de una cofradía. Un programa informático que ella misma ha elaborado garantiza el éxito de esta labor. En los últimos días se ha volcado con la Cofradía del Santísimo Rosario para tratar de paliar la ausencia, por razones de salud, de las hermanas Díaz Girón. Y participará de manera activa en los desfiles de la Hermandad de Mujeres de la Santa Cruz, a la que también está adscrita.

Esta madrileña, que descubrió Viveiro hace unos 35 años (su entonces marido fue el primer médico de empresa de la factoría Alcoa), regresó hace una década para establecer aquí su vida, con entrega y dedicación plena a diversidad de eventos lúdicos, culturales, religiosos y solidarios. Aquella joven del barrio de Salamanca llegó a Viveiro «pesarosa» con tres niños pequeños. «Mi sorpresa fue -confiesa- que mis hijos estuvieron encantados y felices desde el primer momento en el colegio de Galdo (escuela-hogar)», que en absoluto se parecía al centro británico al que asistían en Madrid. Pasaron «de una disciplina férrea a subirse a los árboles a coger fruta, ir a pescar al río Landro, ordeñar las vacas o llevar las ovejas al monte» con sus compañeros. «Vieron algo muy importante, el gran contraste entre un colegio de élite y la vida en el campo, los niños que iban con ellos después tenían que ayudar a sus familias..., y eran excelentes personas».

Cinco años después, absolutamente cautivados por Viveiro, se mudaron a Cartagena y más tarde regresaron a Madrid. «Mis hijos estudiaron fuera y cuando estaban tristes o deprimidos decían ?sueño con un bocadillo de chorizo y con la playa de Viveiro?». Nada les había impactado tanto como aquel pueblo costero de Lugo, al que siempre (aún hoy) están deseando volver.

Aquel rincón perdido se convirtió finalmente en refugio para Mercedes. El divorcio, después de 37 años ocupándose de la familia, «lo que había visto y aprendido desde pequeña», la empujó hacia el norte. «Cogí mi perro, mi coche y mis cosas y me vine a Viveiro, donde teníamos un apartamento (...). La gente me arropó, me acogió y me ayudó, me introdujo en sus círculos. Pensaba volver a Madrid, pero pasó el tiempo, compré mi propia casa y me dediqué a quedarme. He elegido vivir aquí». Dejó de ser la mujer de para transformarse en «una persona capaz de hacer cosas de forma independiente».

En estos años, Mercedes no ha parado ni un momento. Además de implicarse en la Semana Santa, colaborar con Cáritas (es una de las responsables del ropero) y con la residencia Betania, afrontó «el reto» de aprenderse el esconxuro de la queimada en gallego para interpretar a la bruja del Aquelarre de la Mostra. «He sido Juana la Loca en la feria renacentista». Y no descarta cualquier otro desafío.

Mercedes Prieto

65 años

Colabora en la Semana Santa y la Mostra, en la parroquia de Santa María y Cáritas

la plaza de Santa María, por su belleza

«La gente me arropó... Pensaba volver a Madrid pero me dediqué a quedarme»


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