El rey de los bajos fondos
Weegee, el fotógrafo que se anticipaba a la muerte
Llegaba al lugar del crimen antes que la policía, y eso convirtió al fotógrafo Weegee, seudónimo de Arthur Fellig, en el cronista de la noche neoyorquina más codiciado por los diarios en los años treinta y cuarenta. Ahora, una exposición en la fundación Henri Cartier-Bresson (París) le rinde homenaje al reportero del que se dijo que se anticipaba a la muerte.
Weegee nunca tuvo que sortear cordones policiales para acceder al lugar del crimen. «Unos peces gordos de la Poli me dieron un permiso especial para llevar una radio igual que la de los coches patrulla. Era el único fotoperiodista que tenía una». Así explicaba en su autobiografía por qué llegaba primero al lugar de los hechos.
-
Mujeres entre rejas
Su relación de confianza con la Policía le permitía acceder a lugares como este calabozo de mujeres. En los años cuarenta, una mujer podía ser encarcelada simplemente por dar positivo en enfermedades venéreas. «La gente pobre no es exigente con la privacidad, tiene otros problemas».
-
Entre la policía y la mafia
Tras extender sus redes por las calles de Nueva York con la ley seca, el poder del crimen organizado continuó incluso cuando el alcohol se declaró legal en 1933, en parte por la connivencia de las autoridades. Uno de los per-sonajes más polémicos fue J. Edgar Hoover, el director del FBI entre 1924 y 1972. Se sospecha que hacía la vista gorda ante la mafia porque lo amenazaron con hacer pública su supuesta homosexualidad.
-
El toque burlón
Ningún criminal era importante si Weegee no lo retrataba. Siempre se las arreglaba para conseguir el punto de vista efectista e incluso retocaba la escena del crimen o daba instrucciones a sus protagonistas para añadir un toque de humor negro a la tragedia.
-
'Voyeur'
A Weegee le gustaba retratar la sordidez de los bajos fondos, muchas veces con las mujeres como protagonistas. Decía que buscaba «una chica con un cuerpo sano y una mente enferma». El mejor comentario sobre su relación con las féminas lo hizo la actriz Judith Malina: «Weegee quería ver el alma de la persona. Quería ver la esencia de la persona. Y ciertamente quería ver las tetas de la persona». En la foto, un jurado observa a una mujer en un concurso de belleza.
-
El negocio del crimen
Los tiroteos entre mafias eran habituales en el Nueva York de los años treinta. «El tipo de trabajo más fácil de cubrir era un asesinato porque el muerto está tirado en el suelo. No podía levantarse ni alejarse ni ponerse temperamental. Estaría bien durante al menos dos horas». En la foto, un cadáver yace en un charco de sangre entre las luces de una fiesta en el barrio de Little Italy.
-
La desgracia ajena
Mientras la ciudad se recuperaba de la Gran Depresión, Weegee pasó a la historia por trans-formar la crónica negra en puro entretenimiento. «La gente creía que podía olvidar sus problemas si leía sobre los que tenían los demás», confiesa en sus memorias.
-
El fotógrafo da la cara
Cuando la revista Life lo contrató, él decidió enviarles un autorretrato con su Speed Graphic y empezó a firmar como Weegee el Famoso. Su ego inspiró al personaje de Joe Pesci en la película El ojo público, un personaje con pocos escrúpulos. | Self-Portrait, Weegee with Speed Graphic Camera, 1950 © International Center of Photography. Collection Friedsa
Noticias relacionadas
-
Fernando Goitia
-