Una joven polaca de 24 años dice ser Madeleine McCann, la niña desaparecida en Portugal hace 18 años, y, sin pruebas, se viraliza en redes y medios. ¿Cómo? Con la estrategia de un 'gurú mediático'. El caso ha acabado en los tribunales.
José A. González
Viernes, 7 de noviembre 2025, 10:15
Creo que dentro de tu corazón sabes y crees que soy tu hija». Esta frase —melodramática y perturbadora— es solo una de las decenas que los padres y la hermana de Madeleine McCann, desaparecida en Portugal en 2007, recibieron durante meses, firmadas por una tal Madeleine X. Hasta 70 en un solo día.
Ahora, la familia ha revivido ese horror en un tribunal británico, donde se juzga por acoso a Julia Wandelt, la joven polaca que se hizo ... pasar por Madeleine.
El hostigamiento comenzó en 2022. Amelie, la hermana de Madeleine de 20 años, fue la que empezó a recibir, por LinkedIn, TikTok e Instagram, mensajes «inquietantes» —así lo ha declarado en el juicio— de una mujer que «decía ser mi hermana». «No le dije nada a mis padres para no añadirles más estrés», explicó.
Pero aquel acoso fue creciendo a medida que Wandelt 'crecía' en las redes sociales, asesorada, primero, por una médium iraní y, después, por un autoproclamado experto en comunicación.
Tras los iniciales mensajes de Julia, que llegaron a la prensa sin mucho eco, se produjeron unos meses de silencio, pero pronto volvió a escena para publicar los resultados de unas supuestas pruebas de ADN. Lo llamativo estaba al final: «Para más información contacten con Surjit Singh Clair». El supuesto periodista dirigía 'la función': elegía el momento, el tono y el titular. El juicio lo ha confirmado.
También estaba detrás del presunto análisis de ADN que aseguraba que existía una compatibilidad genética del 69,23 por ciento con Gerry McCann, cifra que haría sonreír a un genetista: la coincidencia entre padres e hijos es positiva o negativa, pero los porcentajes parecen más convincentes cuando incluyen decimales.
A pesar de lo disparatado, el asunto no dejaba de crecer en redes y en medios tradicionales, lo que demuestra el poder de personajes como Surjit Singh Clair. No es su primer delito. En 2001 ya fue condenado por orquestar una trama similar con el novio de una atleta olímpica que fingió un ataque racista.
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