«Me sobra mucha piel, pero es mi cuerpo. Y mi cuerpo es mi voz». Sam lleva años autorretratándose como parte de un proceso artístico y curativo. Convive con un trastorno bipolar, pasó por un bypass gástrico para superar su obesidad y ha iniciado una transición de género. Sin dejar de fotografiarse ni un solo día. Con imágenes muchas veces dolorosas, reconoce. Pero, sobre todo, poderosas.
Texto y fotografías: Sam Geballe
Viernes, 1 de marzo 2024, 11:36
Esta no es otra historia de niños gordos. Hay momentos en los que asumo ese papel, pero no me define. Los autorretratos forman parte de mi proyecto Self-Untitled. Habla de salud mental. Además, documentar mi vida ha sido una forma de afrontar los cambios drásticos en mi aspecto [en la imagen superior, Sam tras adelgazar después de un bypass gástrico]. Así supero mis miedos. La mayoría de la gente no tiene ni idea de quién es. Nunca se han visto a sí mismos. Lo que he aprendido y me esfuerzo por plasmar es que mostrarse vulnerable y establecer vínculos puede ser curativo. Comparto mi historia como una oportunidad para que el espectador diga: 'Yo también he pasado por eso'».
«Tuve problemas de salud mental desde pequeña, que se reflejaban en atracones. Usaba la comida para hacer frente a una vida familiar difícil. Cuando ... entré en el instituto, pesaba 150 kilos. Mi hermana y yo vivíamos con mis abuelos, que me llevaron a un médico tras otro para tratar de averiguar por qué engordaba. Pero no parecían tener en cuenta el trauma de una dinámica familiar inestable y, a menudo, peligrosa. A los 16 años me autolesionaba y tenía tendencias suicidas. A los 18 me diagnosticaron trastorno bipolar tras experimentar síntomas durante años».
«Empecé a estudiar Arte en el Art Center College of Design (California). Seguía con los problemas de salud mental y, para ser sincera, encajar allí siendo una persona tan grande era agotador. Muchas veces no cabía en los pupitres y no podía cargar con el material de trabajo. Al final me sometí a un bypass gástrico en 2014. Estuve más de un año preparándome para la operación. Tenía un pánico constante a morirme y, aunque me odiaba por comer y haber engordado así, me devastaba aún más comprobar lo cruel que es la gente con las personas con sobrepeso».
«La operación cambió mi vida. Perdí la mayor parte de mi exceso de peso en un año. Estar viva era más fácil. Podía respirar, pero también me sentí desolada: no tenía ni idea de quién era. El miedo llenó el espacio donde había estado mi cuerpo. Después del bypass, me diagnosticaron otro tipo de trastorno bipolar, con síntomas de manía y depresión al mismo tiempo. Los episodios son aterradores. Sin apoyo profesional, no estaría viva».
«El arte ha dado sentido a mi existencia. Solo lo abandoné cuando no tenía intención de seguir con vida. Me centré en el autorretrato después de que me suspendieran en la Escuela de Arte. Lo hice, en gran parte, para no pedir a otros que posasen para mí. Pensé que sería más fácil fotografiarme a mí misma, pero no fue así. El autorretrato fue muy doloroso al principio (todavía puede serlo). Recuerdo que lloré durante toda la clase en la que presenté mi primer autorretrato desnuda».
«La pubertad fue devastadora para mí. Fue la primera vez que sentí que mi cuerpo me traicionaba. No entendía por qué ya no podía quedarme con los chicos en el campamento de verano. Tras el bypass, las cosas que había ignorado salieron a la superficie. Me costaba mostrar imágenes de ciertas partes de mi cuerpo. Salí del armario como trans a finales de 2018, cuando se volvió demasiado doloroso permanecer en él. Empecé con la testosterona en 2019. En diciembre me sometí a una cirugía en el pecho. He documentado el proceso. Espero compartirlo algún día, por si ayuda a alguien».
«En mi trabajo casi siempre estoy desnudo. Creo que nuestro cuerpo es nuestra voz y es importante usarla. Cuando tenía sobrepeso, asumía que todo el mundo me miraba sin verme. ¿Por qué no mostrarles lo que esperaban de mí? ¿Qué es la vida cuando se dejan de lado las distracciones? No creo que mi trabajo sea valiente. Creo que es necesario. Algo que he aprendido haciendo autorretratos desnudo es que a la gente le encanta la autenticidad... siempre que no sea la suya propia. ¿Por qué es tan difícil mostrar tu verdadero yo?».
«He superado muchas cosas, y algo que me ha servido para seguir adelante es el mantra: 'Pon un pie delante del otro'. Pase lo que pase. Así es como afronto mi proyecto Self-Untitled. Lo empecé para aliviar la vergüenza que sentía de mi cuerpo y para humanizarme ante los demás. Eso sigue siendo cierto, pero ahora es también una forma de procesar la vida. Es una práctica de autoaceptación, una conversación diaria y un recordatorio de que merezco ocupar un espacio. No necesito disculparme por existir».
Noticia relacionada
Sobre la firma
Texto y fotografías: Sam Geballe
Más de
La cocina fácil de Martín Berasategui
Martín Berasategui | Garikoitz DIaz Mugica
En otros medios
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia