En colaboración con Fundación BBVA
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María Cumplido (Córdoba, 1992) soluciona problemas. El mundo está lleno de ellos. Hay quien mira para otro lado y hay quien se remanga. Esta doctora en Matemáticas, que en sus ratos libres se ocupa de la gestión de una colonia de gatos callejeros con varias vecinas, resolvió un enigma que intrigaba a la comunidad matemática mundial desde hacía veinte años.
Es el argumento de su tesis doctoral, que sus colegas leen como una novela de misterio. «Primero hay que entender todos los pasos, luego encajar ... las piezas. Pero debes ser original. Si nadie lo ha resuelto, no hay recetas que valgan», explica. El mundo también está lleno de objetos matemáticos. Las trenzas, por ejemplo. Hebras que se entrecruzan y forman un peinado, una tela bordada, el ADN… «Es un ámbito poco explorado. Pero estudiar cosas nuevas es arriesgado porque, en el mundo de la academia, o publicas o mueres. Sin resultados inmediatos, no te dan proyectos».
El Premio Vicent Caselles supuso un punto de inflexión en su carrera. Hasta entonces había encadenado puestos de ayudante, fuera y dentro de España, como miles de jóvenes investigadores en precario. El reconocimiento público ha cristalizado en un contrato Ramón y Cajal como profesora de la Universidad de Sevilla. «A mis alumnos les quito rápido la tontería si lo que quieren es una fórmula para resolver el ejercicio.
Así no se avanza. La nota de corte es altísima, pero a algunos les falta resistencia a la frustración. A veces, miro la pizarra durante horas hasta que tengo una idea. Puede que funcione o puede que no. Pero las ideas son cosa nuestra, de los humanos. Las máquinas no tienen».
¿El futuro? «No me siento amenazada por la inteligencia artificial. Las matemáticas determinan nuestra manera de pensar. Y lo que hace ChatGPT no puede llamarse pensar. Ni siquiera debería llamarse inteligencia. Solo es una herramienta que acierta cada vez más, pero lo que hace es rebuscar en un cubo donde hemos echado un montón de datos.
Es muy buena encontrando relaciones, pero no es creativa». Y añade que las matemáticas también son importantes para los que no se dedican a ellas: «Ayudan a pensar bien, así es más difícil que te engañen».
«Estudio trenzas: líneas que se entrecruzan. Tardé año y medio en calcular los puntos de conexión de ciertas curvas. Un problema inabordable durante dos décadas».
«Mi solución abre nuevos caminos para el álgebra y la geometría. Pero va más allá de las matemáticas puras y puede tener aplicaciones, por ejemplo, en criptografía».
«La computación cuántica asusta. Una clave se considera segura si se basa en un problema tan complicado que ahuyenta a los hackers. Hasta que alguien lo resuelve…».
«Los grupos de trenzas nos pueden ayudar a determinar si los nuevos protocolos de seguridad serán lo bastante difíciles incluso para un ordenador cuántico».
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