Por Virginia Drake / Fotografía: Javier Ocaña
Domingo, 28 de agosto 2022, 00:34
XLSemanal. Es la historia de dos mujeres negras, Kaweca y Lita, que sufren la esclavitud y el racismo según el siglo en que les ... ha tocado vivir.
Ildefonso Falcones. Exacto, el lector se dará cuenta de las similitudes que hay en las circunstancias que atraviesan ambas y que, por su raza, se mantienen a lo largo de los siglos.
XL. Una mujer lucha por la libertad, animada por una diosa; la otra, contra el racismo. Y las dos son víctimas de la misma familia española de banqueros impresentables...
I.F. Sí, estos personajes existieron y existen. La diferencia es que hoy consideramos delincuentes a los tratantes de negros, mujeres, niñas... y la gente se opone a esa situación, cosa que antes no sucedía.
XL. ¿La brutalidad que describe está documentada?
I.F. Totalmente y estoy seguro de que fue incluso mayor porque los esclavos no tenían muchas formas de lucha.
XL. A las mujeres les asignaban hombres que las embarazaran para así aumentar el número de trabajadores en los ingenios.
I.F. Por eso, una de sus pocas armas era el aborto, para que no nacieran más esclavos. También el índice de suicidios era tremendo: muchos apenas dormían dos horas al día, se caían delante de los bueyes, eran pisoteados y morían.
XL. Avergüenza que España fuera el último país en abolir la esclavitud y que, aún después, la siguiera aplicando en Cuba.
I.F. Es una realidad histórica que nadie puede discutir. España la ejerció hasta 1880 y de esto no hace tanto tiempo, nuestros abuelos la vivieron. Me parece inadmisible cualquier intento de dar una versión más edulcorada.
XL. Usted habla de reparaciones morales y económicas. ¿Soy yo responsable de lo que mi bisabuelo pudiera haber hecho?
I.F. A los descendientes no se los puede culpar, por eso la reparación es compleja; aunque existen muchas fortunas levantadas sobre la esclavitud que han fundamentado grandes instituciones que hoy siguen funcionando. Yo no voy a señalarlas, pero ese dinero se ha seguido y se sabe dónde ha terminado.
XL. Hablando de reparaciones: ha pasado de una condena de nueve años de cárcel con una indemnización de 4,5 millones de euros a Hacienda a ser absuelto. ¡Olé!
I.F. Siempre sostuve que mi forma de actuar fue correcta y, al final, se nos ha dado la razón. El ensañamiento, también mediático, fue tremendo y de la absolución apenas se ha hablado. Pero las reparaciones las dejo atrás, me conformo con quedar bien al final.
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Desayuno
«Tres vasos de agua y un par de tostadas con aceite y sal. No tomo ningún excitante a lo largo del día: mi estado natural ya es bastante excitado [ríe]».
Sobre la firma
Por Virginia Drake / Fotografía: Javier Ocaña
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