Negocio en alza
La IA que convierte los recuerdos de tu abuela en un libro... y otros 'biógrafos' virtuales
Varias aplicaciones utilizan la IA para escribir las biografías de las personas mayores. Se elige un estilo, un tono y un formato (papel o digital) y las vivencias se convierten en un libro. Pero hay más y va a más...
Su abuelo perdió la memoria muy rápido: en solo tres meses una intensa demencia se llevó por delante sus recuerdos. Entonces, su abuela decidió escribir ... la biografía de su compañero de vida para transmitírsela a la familia y que su existencia no cayera en el olvido.
Empezó la tarea con tesón. Escribía a mano con regularidad y gran esfuerzo. La dificultad crecía cuando le llegaban nuevas anécdotas y episodios y había que encajarlos entre lo ya escrito. Se le agolpaban. Surgían las dudas de dónde y cómo colocar los pasajes de una existencia larga. No es fácil escribir una biografía.
Ignasi Tormo, de entonces 18 años, vivió la desesperación de su abuela. Fue testigo de sus tachones, de los borradores tirados a la basura, de sus traqueteos narrativos. Se avecinaba la rendición cuando el nieto tuvo una idea: crear una aplicación que ayudara a ordenar, reconstruir y escribir las vidas de las personas mayores. Así nació Versedia. Su intención, explica Ignasi Tormo, es «democratizar al máximo las historias de vida y que no desaparezcan con el paso del tiempo». Él mismo se dio cuenta de que apenas conocía la historia vital de sus abuelos.
Su invento proporciona ayuda para recordar y narrar, y convierte los recuerdos en libros. La aplicación utiliza un cuestionario de 200 preguntas que el cliente va contestando. Son diez horas de grabación durante las que un familiar (normalmente un nieto) acompaña y aporta también sus preguntas. Se puede corregir, prescindir de los episodios que no se quieran incluir y enriquecer el relato con aportaciones personales. Las respuestas a las preguntas de la aplicación proporcionan el andamiaje; luego el cliente 'construye' a su gusto.
El abuelo perdió la memoria en solo tres meses por una intensa demencia. La abuela intentó escribir la biografía de su compañero de vida, pero se sentía incapaz. El nieto resolvió el problema con la IA
Este generador de historias vitales con inteligencia artificial propone dos opciones para plasmar las biografías: una digital, por la que hay que pagar 49 euros; y otra en papel, por 99 euros, en la que se incluyen encuadernación en tapa dura y fotografías para ilustrar los textos. La inteligencia artificial documenta y redacta. Este no es el único generador de biografías. Hay muchos: especializados en perfiles profesionales, en presentaciones, en difusión de perfiles por redes sociales...
Los hay 'creativos', que ofrecen distintas versiones de estilo, de tono... En la plataforma Mi Biografía, por ejemplo, te ayudan a escribir la historia de tu vida con una entrevista guiada y un escritor virtual que trabaja contigo en la redacción y maquetación de tu relato. También proliferan los generadores que escriben novelas.
Estimula y fortalece
Y hay 'colegas' de VersedIa, como Storyworth. Su nombre vincula la idea de historia (story) e utilidad: 'to be worth it' significa merecer la pena, en inglés. Su fundador, Nick Baum, explica cómo se le ocurrió crear Storyworth hace diez años: «Surgió de algo sencillo: quería que mis hijos conocieran mejor a mi padre, su abuelo. Empecé a hacerle preguntas sobre su vida y a guardar sus respuestas y me sorprendió todo lo que aprendí. Con cada historia que compartía sentía que nos uníamos un poco más y esa es una experiencia que quería que todas las familias pudieran vivir».
Lo especial de estas herramientas que ayudan a transmitir los recuerdos vitales de los mayores es que contribuyen a «estimular la memoria, reforzar la autoestima y mantener activas las capacidades cognitivas de las personas mayores», según Begoña Carrasco, alcaldesa de Castellón, donde se está utilizando VersedIa en talleres con esta población específica. Que transmitan sus recuerdos fortalece los lazos familiares, preserva la identidad cultural y crea un legado. Enriquece a todos.
Al mismo tiempo, parece estar irrumpliendo una nueva categoría sin un nombre aún completamente asentado: memory tech, 'biógrafos de IA', plataformas de legado digital... En España y en el mercado hispanohablante ya hay varias propuestas, aunque el grado de sofisticación es muy desigual.
La mayoría está todavía demasiado enfocada a producir libros de memorias, pero muy pocas conciben de momento la misma materia prima —entrevistas, fotografías, audios, vídeos, documentos— como un archivo del que puedan salir indistintamente un libro, una película, un pódcast o una experiencia digital híbrida.
MILA Stories, presente en México, Colombia y Argentina, es una de las propuesta que más parecen aspirar a ese potencial. La IA entrevista por WhatsApp no solo a un protagonista, sino simultáneamente a familiares, amigos, compañeros o miembros de una organización. Recoge texto, notas de voz, fotografías y vídeos, cruza los testimonios y construye una narración colectiva. Ha empezado por libros físicos, pero ya trabaja con vídeos y formatos digitales y se presenta también para historias de empresas, marcas, equipos y comunidades. Su fundador, Ezequiel Fonseca Zas, habla explícitamente de construir una «máquina para capturar memoria colectiva».
MILA puede entrevistar así a 40, 50 o 60 personas sobre un mismo acontecimiento y trabajar con contradicciones, perspectivas y recuerdos compartidos. Eso la acerca mucho más a una historia oral asistida por IA. También es especialmente pertinente para instituciones: la propia compañía ofrece reconstruir la historia de una organización interrogando a fundadores, trabajadores, antiguos empleados o clientes.
Dentro de la oferta familiar, aparecen también otras opciones como Proyecto Ámbar —muy orientado a padres y abuelos: una IA entrevista al protagonista y convierte las conversaciones en un libro— o Naravia, que aun trabajando mediante conversaciones guiadas por un 'biógrafo IA', incorpora supervisión humana y revisión familiar antes de imprimir, lo que la presenta como un producto biográfico más serio que otras propuestas, como si la cuestión no pasara por tratarse de cuánta IA se utiliza, sino dónde se conserva la intervención editorial humana.
Hay a su vez otra cuestión atendible que pocas plataformas convierten aún en el centro de su propuesta: la diferencia entre memoria, testimonio y hecho.
Si tres hermanos recuerdan de manera diferente un episodio ocurrido en 1974, una IA mediocre intenta conciliarlos y produce una versión limpia. Una buena herramienta de memoria debería hacer justamente lo contrario: preservar la discrepancia.Porque las vacilaciones, silencios, contradicciones, cambios de versión y maneras diferentes de recordar también forman parte de la historia. La IA podría ser excepcionalmente buena organizando ese material; sería muy mala si su función consistiera en eliminar sus asperezas para fabricar automáticamente una biografía coherente.
Cabe señalar, por último, a StoryKeeper. No es española, pero opera en España y en castellano. Permite hablar, grabar vídeo o escribir; convierte las intervenciones en relatos editados y produce un libro físico cuyos códigos QR permiten volver a escuchar o ver la grabación original. Ese vínculo entre el libro la voz y el vídeo ofrece el atractivo extra de que el producto final no borra la fuente oral de la que procede.