Los últimos días de Pompeya

El apocalipsis a cámara lenta

La urbe petrificada por la erupción del Vesubio hace casi dos mil años es la instantánea más valiosa de la Antigüedad que se conserva en el mundo. Un patrimonio arqueológico de valor incalculable que, sin embargo, a punto estuvo de desaparecer, ante todo, por la desidia humana.

Lunes, 22 de enero 2024, 17:38

Fue un apocalipsis a cámara lenta. Una secuencia de explosiones equivalente a cien mil bombas atómicas como la de Hiroshima. Bahía de Nápoles, 24 de agosto del año 79 d. C. Como una olla a presión, el Vesubio expulsa al aire una columna de gases venenosos y cenizas que alcanza los 20 kilómetros de altura.

Era mediodía, pero se hizo de noche. Los habitantes de Pompeya estaban acostumbrados a los borborigmos de su gigante y la mayoría siguió ocupada en ... sus quehaceres, mirándolo de reojo con inquietud, aunque aún sin pánico. Una hora más tarde comenzaron a llover piedrecitas basálticas (lapilli), que alfombraron calles y tejados. Los pompeyanos se refugiaron en sus casas. El bombardeo arreció; una negra granizada de piedra pómez y material piroclástico. Al anochecer, empezaron a desplomarse los techos por el peso acumulado (la capa de lapilli alcanzó los seis metros de espesor) y la gente, ahora sí, huyó despavorida. Una evacuación desesperada y tardía.

Contenido exclusivo para suscriptores
La Voz
Suscríbete
para seguir leyendo
Lee sin límites toda la información, recibe newsletters exclusivas, accede a descuentos en las mejores marcas y muchas más ventajas

Sobre la firma

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

hoy El apocalipsis a cámara lenta

El apocalipsis a cámara lenta