Trotsky se daba por muerto

El acoso final en México

«Seré asesinado por alguien con acceso a la casa: Stalin no puede perdonarme la vida»

Un hombre atractivo, el español Ramón Mercader, sedujo a una de las colaboradoras del líder de la Revolución rusa y se ganó su confianza. El 20 de agosto de 1940, le dio a leer un artículo y le clavó un piolet en la cabeza. Un libro desvela nuevos datos sobre uno de los asesinatos más truculentos de la Historia.

Por José Segovia

Jueves, 18 de agosto 2022, 13:39

Seré asesinado por uno de los de aquí, o por uno de mis amigos de fuera, pero alguien con acceso a la casa. Porque Stalin no puede perdonarme la vida», confesó León Trotsky a Eduardo Téllez, periodista de El Universal, semanas antes de que Ramón Mercader –hijo de un industrial catalán y de una estalinista fanática– acabara con su vida.

Reliquia asesina. En 2005, la hija de un policía, Ana Alicia Salas, aseguró en la televisión mexicana que tenía en su poder el piolet con el que Mercader asesinó a Trotsky. Su padre lo había guardado en su casa durante muchos años. Es este de la imagen, sostenido por un agente.

Lev Davidovich Bronstein —más conocido por su apodo: León Trotsky— fue uno de los líderes de la Revolución de Octubre de 1917 y también el ... organizador del Ejército Rojo. Tras la muerte de Lenin, Trotsky afirmó que el dominio de una casta burocratizada había dejado de lado los valores de la Revolución rusa, y que esta sería aplastada por el capitalismo si el pueblo no era capaz de parar los pies a los oligarcas del Kremlin.

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