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Pensiones

Viernes, 17 de octubre 2025, 11:41

Como sabe cualquier persona que no se chupe el dedo, las pensiones en España (como en otros muchos 'países de nuestro entorno') se pagan según un sistema de reparto piramidal. En tales sistemas, para sostener a los beneficiarios (jubilados) se requiere que los nuevos contribuyentes (trabajadores) sumen un número suficiente, pero también que sus cotizaciones a la Seguridad Social sean elevadas; ninguno de estos dos requisitos necesarios se cumple en España, donde la natalidad es exangüe y donde la mayor parte de los empleos que se crean están rácanamente pagados. En este sentido, conviene desmentir las farfollas de la propaganda oficial, que asocian el aumento de la inmigración con la sostenibilidad del sistema de pensiones; pues la inmensa mayoría de los inmigrantes se convierten en cotizantes de salarios bajos cuyas contribuciones no bastan para garantizar las pensiones de los beneficiarios actuales, mucho menos las pensiones de los beneficiarios futuros (entre los cuales se contarán esos mismos inmigrantes). No hay más que estudiar la evolución de la economía española durante los últimos veinte años para comprender que, si bien aumenta el PIB gracias a la inmigración, el endeudamiento público no para de crecer y el nivel medio de las rentas españolas no para de decrecer.

Nuestros gobernantes satisfacen a la mayoritaria población más vieja y dan a la minoritaria población joven dopajes sórdidos

Como ocurre siempre en los esquemas piramidales, el sistema de pensiones español está condenado a desplomarse, por mucho que goce de respaldo estatal. El incremento ... de las cotizaciones, el aumento en la edad de jubilación y otras medidas adoptadas en los últimos años no hacen sino convertir este sistema completamente inviable en un régimen de exacción injusta. Además, en estos momentos son innumerables los trabajadores jóvenes con salarios insuficientes para afrontar la adquisición de una vivienda propia que financian la pensión de jubilados que, aparte de contar con una o varias viviendas propias, cobran cada mes el doble que ellos. Esta situación nada tiene que ver con la tan cacareada 'solidaridad intergeneracional', sino más bien con un sistema esclavista que, según una noción de estricta justicia social, debería ser urgentemente corregido. Pero ninguno de los gobiernos que se han sucedido durante las últimas décadas ha hecho nada por corregirlo, sino más bien al contrario. Fuera de esas reformas inanes mencionadas (que no hacen sino perjudicar a los cotizantes actuales, a quienes se obliga a cotizar más y a trabajar más años), dichos gobiernos se han esforzado sobre todo en mantener el poder adquisitivo de las pensiones a costa de disparar la deuda pública, mientras el poder adquisitivo de los salarios no ha hecho sino reducirse.

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Escritor y premio Planeta en 1997

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