Animales de compañía

La memoria siempre miente

Viernes, 6 de enero 2023, 10:30

Resulta, en verdad, muy instructivo (y revelador de las gangrenas que corrompen esta época terminal) que la ‘memoria’ se haya convertido en el instrumento político elegido para ‘recuperar’ el pasado. Pues, como todo el mundo sabe, la memoria adultera y rectifica el pasado a beneficio de quien la ejerce. La memoria filtra el pasado, lo pasa por el tamiz de nuestra subjetividad: nadie recuerda las cosas como efectivamente fueron, sino como personalmente las percibió. Y todo ello sin necesidad ni pretensión de mentir (aunque no debemos olvidar que ‘mente’ y ‘mentira’ son palabras que comparten etimología). Que la memoria es, por naturaleza, mistificadora lo demuestran, por ejemplo, las versiones siempre distintas y a menudo contradictorias que las partes en conflicto nos ofrecen de un mismo hecho: dos amigos que han reñido, dos hermanos que se disputan una herencia, dos cónyuges que se divorcian, exponen los hechos que ocasionaron su ruptura de formas tan divergentes que por momentos tenemos la impresión de estar escuchando la narración de hechos diversos.

Como todo el mundo sabe, la memoria adultera y rectifica el pasado a beneficio de quien la ejerce

Y esto, que ocurre cuando el ‘memorioso’ pretende exponer una versión veraz del pasado, ocurre de un modo todavía más flagrante cuando trata de ofrecer ... una versión tergiversada; y no por razones torcidas ni alevosas, sino por mera necesidad de supervivencia. Del mismo modo que la persona que ha sufrido torturas o abusos cubre aquellos hechos traumáticos con un velo que los difumina, las personas que han participado en episodios dolorosos u horrendos tienen a elaborar ‘falsos recuerdos’ que los mitiguen o edulcoren; no digamos si encima su participación en esos episodios dolorosos u horrendos ha sido poco heroica o ejemplar, no digamos si encima las personas que los rememoran contribuyeron a exacerbar el dolor o el horror que tales episodios causaron. La memoria, a la postre, se convierte en un mecanismo de defensa que nos permite sobrevivir a nuestro propio pasado, limando sus aristas más afiladas y salvando sus simas más escabrosas. Y, a la vez, construye un ‘relato’ alternativo que embellece aquellos episodios dolorosos u horrendos, otorgándonos en ellos un papel que, en su momento, enardecidos por pasiones oscuras o arrastrados por las circunstancias, no tuvimos; pero que, a posteriori, hubiésemos deseado tener.

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Escritor y premio Planeta en 1997

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