Viernes, 17 de Noviembre 2023, 10:45h
Tiempo de lectura: 3 min
Aunque Gramsci pretendía que el hombre moderno «puede y debe vivir sin religión», lo cierto es que al hombre moderno le sucede lo mismo que al hombre antiguo: su vocación hacia el misterio es irrefrenable, porque forma parte de su naturaleza; y cuando la naturaleza se reprime o amputa, esa vocación natural recurre a sucedáneos que alivien la amputación. Entre los sucedáneos que el hombre moderno abraza para suplantar la religión se cuenta, desde luego, la ideología, a través de la cual trata de instaurar un quimérico Paraíso en la Tierra (con los resultados de todos conocidos); y también la ciencia sin método científico, la ciencia convertida en superstición.
-
1 Kristin Cabot: 'No mereces ser amenazada de muerte por tus errores'
-
2 La cara no tan perfecta de Paul Newman
-
3 Cuando Hitler planeó bombardear Londres con billetes
-
4 «Para soportar los caprichos y rabietas de Julio, hay que estar hecho de una pasta especial»
-
5 Pódcast | «Yo nací en Mauthausen», la escalofriante historia de los bebés en los campos de exterminio
-
1 Kristin Cabot: 'No mereces ser amenazada de muerte por tus errores'
-
2 La cara no tan perfecta de Paul Newman
-
3 Cuando Hitler planeó bombardear Londres con billetes
-
4 «Para soportar los caprichos y rabietas de Julio, hay que estar hecho de una pasta especial»
-
5 Pódcast | «Yo nací en Mauthausen», la escalofriante historia de los bebés en los campos de exterminio

