Viernes, 20 de Junio 2025, 10:57h
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Uno de los signos de nuestro tiempo es que la palabra 'perdón' ha caído en desuso, hasta el extremo de que lo último que podemos esperar de quien nos ofende o nos daña o de cualquier modo nos causa un perjuicio es que se avenga a pronunciarla. La reivindica un lector que, además, argumenta con un buen ejemplo sobre la utilidad que pese a lo poco que se recurre a ella sigue conservando. Nadie está exento de equivocarse, de calcular mal, de tomar por interés propio decisiones que lesionan el interés ajeno. A partir de ahí, ser capaz de pedir perdón ayuda tanto a mitigar los destrozos como negarse a hacerlo agrava la herida. Tomen nota quienes meten la pata o faltan a lo debido, y mediten si de veras les conviene no saber disculparse.
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