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Pequeñas infamias

Una cuestión de elegancia

Carmen Posadas

Viernes, 22 de Marzo 2024, 09:24h

Tiempo de lectura: 3 min

Comentaba no hace mucho Manuel Vicent en una de sus columnas que, si las noticias que recibimos cada día fueran comestibles y en lugar de ir al cerebro se digirieran en el estómago, bastaría con un solo telediario para morir envenenados. Añadía también que el estómago es muy delicado y, si algo le sienta mal, lo vomita; el cerebro, en cambio, admite toda clase de basura, cuanto más sucia, más le gusta.

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