Viernes, 24 de Marzo 2023, 10:08h
Tiempo de lectura: 3 min
Las palabras están de moda. Ya sea para descafeinarlas, como hacen los Savonarolas de la corrección política, también para retorcerlas y contorsionar el lenguaje, un ejercicio que gusta mucho a los políticos y en el que algunos son maestros. La obsesión por el descafeinado de términos es mundial y el último ejemplo lo tuvimos semanas atrás con el caso Roald Dahl.
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