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Pequeñas infamias

Comprar el décimo

Carmen Posadas

Carmen Posadas

Siempre me ha interesado ese fenómeno al que llamamos 'suerte'. Según el Diccionario de la RAE, suerte es «la circunstancia de ser, por mera casualidad, favorable o adverso a alguien o algo lo que ocurre o sucede». Leo esto lo menos tres veces y me cuesta entender de qué rayos habla. Será, quizá, porque la suerte es ya de por sí incomprensible. También caprichosa, voluble, escurridiza, veleta, perversa, carcajeante y, por supuesto, completamente injusta.

¿Por qué favorece a unos y condena a otros? ¿Por qué algunos nacen con estrella y otros estrellados? ¿Se puede convocar a la buena ... suerte? ¿Y neutralizar a la mala con algún tipo de encantamiento o conjuro? Todos sabemos que no, pero, como dice el escritor Martín Caparrós, la suerte es un poder sin contrapoder y una religión sin ateos. Todos creemos en ella, incluso los que no creen en nada. Les pondré un ejemplo que siempre me ha dejado perpleja.

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