Pequeñas infamias

Bondad

Viernes, 28 de febrero 2025, 11:33

Como torpe que soy en todo lo relacionado con las plataformas, redes sociales, podcasts, reinos de TikTok y tiranías de influencers, me ha asombrado ver el recorrido que está teniendo una frase bastante elemental pronunciada por esta servidora de ustedes. Hace meses, en una entrevista, me preguntaron qué valoraba más en otras personas y respondí que, cuando era joven, me fijaba mucho en los hombres guapos, más adelante me fijé en los inteligentes y ahora solo me fijo en la bondad, porque es lo único que me interesa, tanto en hombres como en mujeres.

Belleza e inteligencia pueden usarse para fines tanto nobles como innobles. La bondad, en cambio, solo tiene un fin: ella misma

Expliqué también que, con veinte, treinta o cuarenta años, la bondad me parecía algo ñoño, aburrido, bobo. Así, es bastante habitual que, cuando uno es ... joven y no tiene nada mejor que decir sobre alguien, suelte aquello tan perdonavidas de «¿Fulano? Ah, sí, es muy buen chico (o chica)». Todo esto me ha hecho reflexionar sobre esta virtud y cómo tarda uno en valorarla. Es lógico que así sea porque, a simple vista, da la sensación de que para triunfar es más útil ser un tanto egoísta, sin escrúpulos, y todo lo que vemos en derredor parece corroborar esta idea. Además, ser bueno no es nada fácil. Entre otras razones porque la bondad no siempre es comprendida.

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Sobre la firma

Carmen Posadas

Articulista de Opinión

Carmen de Posadas es una escritora uruguaya nacionalizada española. Ganadora del Premio Planeta en 1998 con «Pequeñas infamias»

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