Viernes, 24 de Mayo 2024, 10:43h
Tiempo de lectura: 3 min
Ocurrió hace poco más de un mes en un hotel de Pordenone, una pequeña y agradable ciudad del norte de Italia. Estaba cansado. Llevaba trabajando desde las cinco y media de la mañana en la revisión de un capítulo de la novela que tengo entre manos –veintiún folios sobre la mesa, llenos de correcciones y notas–, y además de mancharme como un imbécil los dedos con tinta de la estilográfica, había cometido un error serio: el principal personaje femenino se me escapaba de las manos, y el diálogo que mantenía con otro personaje no encajaba con lo que yo había ido mostrando hasta ese momento. Era otra mujer la que aparecía en esas líneas. Más vulnerable, más convencional. Más vulgar, incluso. Decepcionaría al lector como me decepcionaba a mí.
-
1 Los 'royals', vistos por el servicio: de las rabietas del rey a los caprichos de Meghan
-
2 Pódcast | Las mujeres del Ku Klux Klan: la fachada moral de la secta supremacista
-
3 Multimillonarios chinos y rusos que han engendrado más de 100 hijos para conquistar el mundo
-
4 Bufones, ni locos ni payasos: el privilegio de decirle la verdad al poder
-
5 Pódcast | «Yo nací en Mauthausen», la escalofriante historia de los bebés en los campos de exterminio
-
1 Los 'royals', vistos por el servicio: de las rabietas del rey a los caprichos de Meghan
-
2 Pódcast | Las mujeres del Ku Klux Klan: la fachada moral de la secta supremacista
-
3 Multimillonarios chinos y rusos que han engendrado más de 100 hijos para conquistar el mundo
-
4 Bufones, ni locos ni payasos: el privilegio de decirle la verdad al poder
-
5 Pódcast | «Yo nací en Mauthausen», la escalofriante historia de los bebés en los campos de exterminio

