Patente de corso

El mendigo del hotel Commodore

Viernes, 25 de agosto 2023, 13:45

Acabo de calzarme por segunda vez los cuarenta y ocho episodios de la serie Fauda –que significa desorden o caos en árabe–, que narra las andanzas de un grupo de agentes judíos infiltrados en territorio enemigo. La he vuelto a disfrutar porque está muy bien hecha; y siendo israelí como es no resulta, dentro de lo que cabe, en exceso maniquea, o no del todo, con hijos de puta repartidos por todas partes, como Dios manda. Y es el caso que la serie me ha traído –me ha vuelto a traer– algunos recuerdos curiosos de cuando el arriba firmante se ganaba la vida de otra manera. Que tienen mucho que ver con el hotel Commodore de Beirut.

Desastrado, mugriento, abrió la puerta y colocó mi mochila a mi lado, en el asiento. Le di un dólar y me dediqué a lo mío

Cada uno de los conflictos que conocí como reportero tuvo su hotel, donde por buena situación, comunicaciones razonables o facilidades para trabajar nos alojábamos la ... mayor parte de los periodistas. En aquel disparatado hogar de la entonces reducida tribu de los enviados especiales que cubrían guerras –hablo de los años 70 y 80–, mi primer hotel fue el Ledra Palace de Chipre; y el último, veintiún años después, el Holiday Inn de Sarajevo. Entre éste y aquél hubo muchos otros, y entre ellos ocuparon lugar destacado dos hoteles en Beirut: el Alexandre, donde me alojaba cuando estaba en la zona cristiana, y el Commodore al otro lado de la línea de frente, en zona musulmana.

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Sobre la firma

Arturo Pérez-Reverte

Articulista de Opinión

Escritor, académico de la Real Academia Española y cofundador de Zenda.

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