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El boom de los dispositivos vintage ¡No tires tu vieja cámara! Ahora son 'fantasía' para la generación Z

En una sociedad dominada por la tecnología, la fotografía analógica y las antiguas cámaras compactas digitales viven una segunda juventud, recuperadas precisamente por jóvenes hartos de tanto selfie pasado de filtro y de tanta inmediatez por subir fotos a las redes.

Por Raquel Peláez

Sucedió con los vinilos, luego con las cintas de vídeo y ahora es el turno de las cámaras analógicas y las compactas digitales. Lo curioso del tema es que no ha sido la generación que las utilizó la responsable de su éxito, sino sus hijos. La generación Z, formada por los nacidos entre mediados de los noventa y principios del 2000, ha decidido recuperar las cámaras de su infancia, quizá para verse de adultos en el mismo formato de imagen de una época en la que nadie les exigía cosas como “mostrar la mejor versión de sí mismos”.

«Durante los últimos 18 meses hemos contratado a más de 300 personas y estamos buscando contratar a más», explicaba el vicepresidente de fabricación de películas de Kodak, Nagraj Bokinkere a través de Twitter hace apenas unos meses. Hablamos de la misma marca que en 2012 tuvo que declararse en bancarrota ante el ineludible azote de la fotografía digital y que ahora no da abasto para cubrir la suficiente cantidad de carretes que le pide el mercado.

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Las reinas de la foto 'vintage'. Las modelos Bella Hadid y Kyllie Jenner se encuentran entre las celebrities que han iniciado la moda de subir fotos borrosas o poco iluminadas a sus redes sociales.

La tendencia Y2K, que significa Year 2000 y que ha traído a la actualidad la nostalgia por aquellos años, ha llenado TikTok de una estética retro y desenfadada, que busca la autenticidad por encima de la perfección de la imagen. «Y ese boom por lo vintage ha invadido también el sector de la tecnología», explica Alicia Vicente, Brand & Communications Manager de PcComponentes. «El consumidor busca complementar las ventajas que ofrecen las cámaras con prestaciones de última generación de sus smartphones con este formato especial que permite conservar recuerdos de una manera diferente». Y continúa: «En el último año, desde nuestra web hemos registrado un aumento de la demanda de cámaras analógicas y hemos comprobado que este producto no solo se está comprando para capturar recuerdos en verano, uno de los picos de mayor demanda, sino también como un regalo en Navidad».

Las cámaras digitales tienen menos megapíxeles que los móviles, capturan menos detalles y sus fotos son de menor calidad. Pero ahora se considera 'estilo' y no defecto

Ante una sociedad donde todo ocurre de forma muy rápida y triunfan las historias efímeras, la foto analógica necesita reposo. «Hay algo especial con este tipo de cámaras. Se piensa más antes de disparar», explica José Luis Mur, el dueño de la tienda de fotografía Fotocasión, uno de los referentes del sector en Madrid. «La demanda de carretes es tal que en este momento no tenemos suministro de película de color de 35 mm, que es la que buscan los jóvenes». Concretamente, mujeres de entre 18 y 30 años, cuenta Mur. Y añade: «Y no solo pasa en España, el desabastecimiento es a nivel mundial».

Según el experto, el boom es tal que los precios de los últimos carretes que vendió se habían disparado con respecto a años anteriores: «Un carrete que antes podía costar cuatro o cinco euros vale ahora entre doce y catorce». Y mientras espera que el mercado se recupere y vuelva a tener suministro en la tienda, Mur explica que el fenómeno se remonta a la pandemia: «Yo creo que los jóvenes pasaron más tiempo en casa, descubrieron las cámaras que tenían guardadas sus padres y decidieron ponerlas en marcha. Lo sabemos porque también se ha incrementado la solicitud de nuestro servicio técnico para revisarlas».

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El fotógrafo de las estrellas. Mark Hunter, más conocido como Cobrasnake, ha sido uno de los pioneros en el estilo vintage, fotografiando a las celebrities durante sus fiestas. En esta foto Taylor Swift con su cámara digital durante el cumpleaños de Katy Perry.

Lo mismo ocurre con las cámaras digitales, tan de moda durante los años noventa y que, según cuenta The New York Times, han vuelto a nuestras vidas impulsadas por algunos influencers de Estados Unidos que han empezado a compartir fotos movidas, de nitidez cuestionable y colores extraños. «Son algo así como un punto intermedio entre la película y el teléfono», aseguran algunos de los expertos del reportaje, que han cambiado la potente cámara de su smartphone por la compacta que usaban sus padres hace 20 años.

También la revista Spiegel ha seguido este fenómeno y en uno de sus artículos aporta más datos tras una búsqueda en Ebay. «En el caso de los dispositivos usados, es decir, en el área en la que se encuentran la mayoría de las cámaras digitales clásicas, el número de ventas se ha duplicado. Ebay registró un aumento de ventas del 17 por ciento para los viejos dispositivos Sony de la serie Cyber-Shot y del 29 por ciento para la serie Digimax de Samsung. Desde los clasificados de Ebay se dice que el precio medio de las cámaras de marcas conocidas como Nikon Coolpix o Canon PowerShot ha subido un 117 por ciento en los últimos dos años, pasando de 30 euros a 65 euros», concluye.

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Redes sociales que alimentan la nostalgia. TikTok se ha plagado de vídeos donde los usuarios comparten sus cámaras digitales y suben fotos muy alejadas de la perfección que ofrecen los nuevos smartphones.

En TikTok, la etiqueta #DigitalCamera (cámara digital) tiene 184 millones de visitas. Y es que estas cámaras también tienen un componente de nostalgia: son las tuvieron durante su infancia los integrantes de la generación Z, las que vieron usar a sus padres y las que ahora sus influencers favoritas están subiendo a redes. Celebrities como Kylie Jenner, Bella Hadid o Charli D’Amelio fueron las primeras en poner de moda esta tendencia de tomar fotografías borrosas y sobreexpuestas.

En comparación con los actuales smartphones, las cámaras digitales antiguas tienen menos megapíxeles, por lo que capturan menos detalles, y sus lentes integradas tienen aperturas mayores, que permiten la entrada de menor cantidad de luz, factores que contribuyen a obtener fotografías de menor calidad. Sin embargo, ahora las peculiaridades de las imágenes tomadas con cámaras digitales son consideradas tesoros en lugar de razones para borrarlas.

El fotógrafo Mark Hunter, también conocido como Cobrasnake y uno de los pioneros en recuperar el estilo desenfadado de las fotos de los años noventa, asegura: «La gente se está dando cuenta de que es divertido tener algo que no está pegado a tu teléfono. Obtienes un resultado diferente al que estás acostumbrado. Hay un poco de retraso en la gratificación».

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